Geovany Vásquez.
Geovany Vásquez.

Lex Kratos

OAXACA, (pagina3.mx).- No es casualidad que el Estado mexicano contemple dentro de su artículo 24 constitucional la libertad de credo y que el artículo 40 reformado en el año 2012, establezca que el pueblo mexicano se constituye en una República representativa, democrática, laica, federal; reforma que agrega el elemento de laicidad del Estado mexicano, pero ¿qué significa “laicidad”?, la RAE la define así: Cualidad de la sociedad, el Estado o las instituciones que actúan y funcionan de manera independiente de la influencia de la religión y de la Iglesia.

Con la libertad de credo y el Estado laico, se dejó atrás el contenido de la legislación que obligaba a los mexicanos a ser católicos, como se puede leer en el Acta Constitutiva de la Federación Mexicana de 1824 y los antecedentes constitucionales en México, que apoyaban oficialmente la intolerancia religiosa, el acta de 1824 establecía en el artículo 4º que “La religión mexicana es y será perpetuamente la católica, apostólica, romana. La nación la protege por leyes sabias y justas y prohíbe el ejercicio de cualquier otra”. Lo que traía como consecuencia que para nacer a la vida jurídica, casarte y morir, se tendría que ser católico, no existía Registro Civil, pues los registros de los bautizos en la iglesia católica, hacían las veces de las actas de nacimiento; no existía la figura del matrimonio civil, por lo que, para casarse se debería ser católico, los cementerios pertenecían a las iglesias, por ello, para tener derecho a ser sepultado en un cementerio legalmente, tenías que ser católico. Luego de las reformas de 1857 con Juárez a la cabeza, esas disposiciones cambiaron, pues era evidente que los “negocios del clero”, se mezclaban con los “negocios de Estado”, romper ese amasiato entre Iglesia y Estado, es una de las luchas que aun no terminan y para ejemplo lo que sucedió en el “cerro del azufre”.

El artículo 25 de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, dispone: “Las autoridades federales, estatales y municipales no intervendrán en los asuntos internos de las asociaciones religiosas. Las autoridades antes mencionadas no podrán asistir con carácter oficial a ningún acto religioso de culto público, ni a actividad que tenga motivos o propósitos similares”.

En pocas palabras, la ley prohíbe a los Funcionarios Públicos participar, con carácter oficial, en actos religiosos de culto público y en actividades que los fomenten.

En un evento religioso de la Iglesia Católica que consistía en la coronación de la Virgen de Juquila, correspondía a esa Asociación Religiosa absorber todos los gastos, promocionar y organizar el evento, los Gobiernos Federal, Estatal y Municipal debieron mantenerse al margen de la organización y sólo actuar como en cualquier evento donde se concentre mucha gente, sin embargo, el evento estuvo siendo promocionado directamente por Manuel León, Presidente Municipal de ese Ayuntamiento, concedió entrevistas dando pormenores de la organización, el mismo Presidente Municipal recibió al nuncio apostólico, es decir, el representante político (como lo califica la Ley Orgánica Municipal para el Estado de Oaxaca) en un acto público religioso, recibe al representante del clero en franca violación a la laicidad del Estado.

El Gobernador del Estado de Oaxaca, Gabino Cué, cuando fue cuestionado por su asistencia en su carácter de Gobernador a ese evento religioso, declaró “Yo no sé si se tenga que pedir permiso… Existe una relación muy estrecha entre este gobierno y la Iglesia así como el Estado mexicano” y continuó diciendo que por la magnitud del evento su presencia era indispensable, de estas declaraciones surgen algunas interrogantes, ¿indispensable?, ¿para quién?, ¿es indispensable que a un acto de fe religiosa esté presente el Gobernador?, ¿hubieran coronado a la Virgen si no hubiera ido Gabino? Sus declaraciones dejan en claro, que estuvo presente en su carácter de Gobernador y fue más allá al manifestar que los helicópteros (del Gobierno del Estado de Oaxaca) no sólo son utilizados para salvar vidas sino también para trasladar a personajes como Christopher Pierre, embajador de Roma, el punto radica en que el objeto de la visita del “embajador”, no era diplomática, sino a encabezar un culto religioso.

El Vaticano sí tiene recursos, y de sobra, para pagar la renta de un helicóptero para trasladar a su “embajador” a su evento religioso, ¿por qué lo tiene que pagar el pueblo del Estado más pobre de México? La doble moral de la jerarquía católica se hace presente, ellos conocen la violación a la ley al aceptar esos recursos públicos; sin embargo, el señor José Luis Chávez Botello Arzobispo de Oaxaca, en todos sus discursos políticos que da los domingos, después de la misa dominical, se desagarra la sotana exigiendo el cumplimiento de la ley a varios actores, señalando la paja que tiene el prójimo en el ojo y no hace nada por sacar la que se encuentra en el propio.

Los actos desplegados por varios Funcionarios Públicos y algunos políticos que acudieron al evento, quienes aprovecharon los reflectores mediáticos para hacer “mandas” y darse golpes de pecho, ponen de rodillas a los poderes republicanos frente a la Iglesia católica, rompen la laicidad del Estado y echan por la borda el principio histórico de la separación entre la Iglesia y el Estado. Lo curioso del caso, es que son los mismos que pronuncian enjundiosos discursos en los aniversarios del natalicio de Benito Juárez, los que se convierten en paladines defensores de las reformas juaristas, no sé si son ignorantes o son cínicos, pero precisamente lo que Juárez intentó, es que la soberanía resida esencialmente en el pueblo, no en el anatema de la excomunión; que los cánones eclesiales fueran cambiados por valores y libertades; que los santos fueran sustituidos por los héroes nacionales; que las decisiones de Estado se tomen desde los poderes constituidos, no en los púlpitos. Al leer algunas crónicas del evento, irremediablemente vino a mi mente un precepto bíblico de San Lucas, “Escrito está: Mi casa es casa de oración; más vosotros la habéis hecho cueva de ladrones”.

Geovany Vásquez Sagrero

Abogado

Twitter: @geovanyvasquez

 

 

 

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