Leonardo López Sarabia

OAXACA, (pagina3.mx).- Allá por los años 1975 a 1980 existió un grupo musical en Zanatepec que se hizo llamar “LOS PRÍNCIPES”, era una organización musical descendiente e la Marimba Orquesta de los “Hermanos Ríos” que dirigía magistralmente el maestro Magdaleno Ríos Cabrera de la dinastía de la familia Ríos, en aquél entonces, este grupo musical, era uno de los primeros en esta Zona Oriente, se disputaba la predilección del público alternando con los MISTHERS de la vecina población San Pedro Tapanatepec que fue el grupo adversario, en el buen sentido de la alternancia musical.

Este grupo musical ocupaba los servicios de un animador de nombre Adaél Manzo Ríos que fue muy conocido entre la grey filarmónica con el sobrenombre de EL POS POS, era un tipo muy gracioso y avispado, en una ocasión, Los Príncipes alternaron con una Marimba Orquesta del vecino Estado de Chiapas, a la hora que le tocó el turno a la marimba Chiapanenca interpretó una amalgama musical que su animador le ponderó como “el mosaico chiapaneco”, ritmo que levantó el ánimo y aplausos del público, este mosaico musical melló el amor propio del animador local a nuestro buen “pos pos “.

En el momento en que le tocó su tanda a “Los Príncipes” el indómito animador, con los ademanes de un buen Showman comenzó su pregón de la siguiente manera: Señoras y señores, es el turno del grupo más consentido del Sureste, los cariñosos príncipes que interpretarán para ustedes un bonito ADOBE GULUCHEÑO que es una mezcla de música regional de la región del Ismo. Nuestro presentador no quedó atrás, parangoneó al mosaico chiapaneco.

En este pueblo “gulucheño” vive un tipo que e llama Ezequiel López Escobar, más conocido como EL CHATO, nadie lo conoce por su nombre mas que con su apodo, es un hombre muy listo, a pesar de que no sabe ni una sola letra, nunca fue a la escuela, pero es muy oportuno para contestar cualquier guasa que le avientan, en una ocasión llegó un vendedor de calzados ambulante y le ofreció un par de zapatos, le dijo: cómpreme los zapatos tío, se ven bien bonitos y a usted le quedan muy bien, mire que bonito color, se los doy barato, luce usted muy bien con los zapatos, el taimado chato miró a sus píes descalzos y dijo: Si así con los puros píes, soy muy bueno, cuantimás que con zapatos el vendedor de calzado dio la vuelta con un palmo de narices y se fue por donde vino.

Leonardo López Sarabia       [email protected]

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