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Heladio Ramírez López y varios más, protectores históricos de los “maístros" de la XXII
Por Everardo R. Bohórquez y Cuevas
24 de julio, 2015
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Por Everardo R. Bohórquez y Cuevas

OAXACA, (pagina3.mx).- Una negativa historia cuyo final final ojalá estemos presenciando, mediante acciones que debieron de tomarse hace muchos años, las correctas de arrebatarles el poder y muchísimos miles de millones de pesos que entregaron autoridades estatales y federales a través de años a los sedicentes miembros de la Sección XXII del SNTE, y ahora militantes de la CNTE; sin embargo, será esto un doloroso epílogo para la paz, la seguridad, la tranquilidad, el bienestar y el conocimiento de millones de niños oaxaqueños, afectados  al menos en las últimas cuatro décadas del acontecer educativo de nuestra golpeada entidad.

Pero no olvidemos que de ese terrible daño y destino irreparables ocasionados a los millones de niños nacidos en la tierra de Don Benito Juárez García, de Don Porfirio Díaz Mori y de otros muchos ilustres y distinguidos oaxaqueños no sólo de la política, sino en la cultura, en la enseñanza y en el saber, tiene, sí, varios sino es que muchos culpables.

Entre esos irresponsables destaca el exgobernador Heladio Ramírez López, quién no sólo entregó en bandeja de plata el organismo rector de la educación en Oaxaca, a la caterva de pillos que alguna vez fueron maestros en su mayoría, sino que también puso en esas sucias manos miles y miles de millones de pesos de impuestos que pagamos los mexicanos y que se fueron al abismo de la corrupción, del robo y del pillaje.

Ramírez López les otorgó mediante su firma y por decreto como gobernante, todo el poder para hacer y deshacer a su antojo en y del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), hasta este momento en que el actual Gobernador del Estado, Gabino Cué Monteagudo, junto con el gobierno federal encabezado por Enrique Peña Nieto, buscan terminar con esa impunidad, ya que cuatro mil “maístros” imperaban, hacían y deshacían a su antojo,  –esperamos que sí fueran profesores—“desarrollando” las labores administrativas de la institución, mismas que podrán con holgura y eficiencia, cumplir unos quinientos elementos administrativos poseedores de preparación académica debidamente acreditada y, asimismo, capacitados.

Don Heladio ambicionaba desde siempre la gubernatura y más cuando se integró a la “Brigada del Bigote Grande”, encabezada por el aguascalentense Augusto Gómez Villanueva, entre otros, grupo en el que creyó o quiso creer el expresidente Luis Echeverría Álvarez, aunque esas ambiciones del mixteco sólo se vieron cumplidas cuando operó a las órdenes del entonces Secretario de Gobernación, el dipsómano Jesús Reyes Heroles, para” tumbar” a quien hasta ahora fue uno de los gobernantes más dignos y honestos que ha tenido Oaxaca: el profesor y licenciado Don Manuel Zárate Aquino.

Don Manuel cayó de la gracia del hispano-veracruzano cuando se negó a entregar unos diez mil pesos mensuales al recomendado de Reyes Heroles, Manuel Piñeira, alias “El Tigre”, quien había sido el delegado del PRI en la campaña de Don Manuel para la gubernatura oaxaqueña.

Zárate Aquino respondió al requerimiento económico mensual, alegando que eso resultaría lesivo para la administración pública estatal y que, en todo caso, sólo lo daría por una sola vez. Írrito, agresivo y encolerizado y con palabras más que altisonantes, el entonces poderoso titular de Gobernación, le espetó a Don Manuel:  “Entonces, aténgase a las consecuencias”

Y ahí firmó el distinguido mentor y abogado nacido en Yanhuitlán, su caída ya que el veracruzano detentaba el poder real de la politik mexicana, puesto que quien entonces era  Presidente de la República, José López Portillo y Pacheco, era omiso y no se ocupaba de su obligación de  gobernar, sino que se distraía en otros frívolos menesteres.

Heladio pues y todos aquellos pagados por Reyes Heroles con muchísimo dinero público, oaxaqueños descastados de dentro y de fuera del estado, así como toda una caterva de plumíferos y venales seudo periodistas y editores de medios estatales y nacionales, realizaron una labor de zapa que dio al traste con una de las administraciones gubernamentales más honestas del Siglo XX, patentizada tras la renuncia obligada de Don Manuel, que aparte de dejar casi saneada la hacienda pública, dejó en caja de la tesorería estatal por lo menos veinte millones de pesos, mismos que en menos que canta un gallo, “se hicieron humo”, después asumida la gubernatura de Oaxaca por el general Eliseo Jiménez Ruiz, pero eso sí, teniendo siempre como poder tras el trono a Ramírez López.

Esos dineros públicos también sirvieron para financiar la creación de organismos supuestamente de izquierda y de lucha, como la Coalición Obrero Campesino Estudiantil de Oaxaca (COCEO) y la Coalición Obrero Campesino Estudiantil del Istmo (COCEI), entre otros organismos afines, pero al final los ya mencionados se les salieron de control a sus creadores y financiadores.

Luego, cuando Heladio asumió el cargo de gobernador por seis años –a los que habría que sumar los tres años que conjuntamente cogobernó con Eliseo—no sólo favoreció a Gómez Villanueva, sino a personajes como los expresidiarios Fausto Cantú Peña y Alfredo Ríos Camarena, así como al exsecretario de Agricultura, Eduardo Pesqueira y a otros muchos políticos segundones y lambiscones de Ramírez López, que se llenaron los bolsillos con los fondos públicos pertenecientes al pueblo de Oaxaca.

Y sin ningún embozo y ya posesionado como factótum político estatal, el propio Heladio entregó al IEEPO en manos de los nefastos integrantes de la Sección XXII del SNTE, ahora militantes en la CNTE, tomando como pretexto de que así se convertirían esos maestros en aliados políticos del sistema y del propio mixteco. Sin embargo, ya vimos que resultó todo lo contrario.

Ahora que las autoridades estatal y federal se fajaron los pantalones ante la delincuencia magisterial enquistada en el andamiaje administrativo-educativo de Oaxaca, no sólo es tiempo de reconocer y loar esas acciones de valor tomadas en beneficio de todos los oaxaqueños, primordialmente de las niñas y los niños, nuestros paisanos.

Pero también es más que oportuno señalar como culpables, tanto a exgobernadores como a expresidentes de la República omisos y remisos. Y si acaso a éstos no les alcanzaran ya las acciones legales porque ya prescribieron, sí tendrán que responder esos mismos responsables por sus acciones u omisiones ante la ciudadanía, mediante el juicio histórico con que los juzgue y sentencie definitivamente el pueblo de Oaxaca.

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