Emmanuel González-Ortega

(página3.mx).- El rechazo a la siembra de cultivos transgénicos se consolida cada vez más en Europa. El mes de octubre inició con la noticia de que once países (Austria, Croacia, Chipre, Francia, Alemania, Grecia, Hungría, Latvia, Lituania, Holanda, Polonia, Bulgaria, Dinamarca, Italia y Luxemburgo), más cuatro administraciones regionales (En el Reino Unido: Escocia, Gales; en Bélgica: Wallonia), notificaron a la Comisión Europea su intención de prohibir la siembra de transgénicos.

Tal prohibición aplica para el único cultivo transgénico que actualmente se siembra en  territorio europeo: el maíz de Monsanto conocido como MON810 (este maíz produce su propio insecticida pero hay evidencia de que los insectos a los cuales está dirigido han creado resistencia). Dicha normativa también aplicaría para las aprobaciones de siembra de cultivos transgénicos pendientes, todas de maíz (algunas resistentes al herbicida glifosato, que ha sido señalado como probablemente cancerígeno).

Tal medida regulatoria tendría influencia para el 65% de la población de Europa y en el 65% de la tierra arable del viejo continente. La directora de políticas alimentarias de la organización no gubernamental GreenPeace de Europa, Franziska Achterberg comentó que los gobiernos europeos no confían en los análisis de riesgo usados en Europa y están tomando las medidas correctas para  proteger su agricultura y su alimentación.

Esta medida puede verse como una batalla ganada en la guerra por la soberanía alimentaria de los países, pero además de eso ¿qué otros efectos tiene la prohibición a la siembra de transgénicos en Europa? ¿Cuál es la situación actual en México? La vocería de EuropaBio, asociación que representa a las corporaciones biotecnológicas en Europa comentó que es lamentable que los países europeos hayan decidido prohibir la siembra de transgénicos. Adicionalmente, hace un tiempo y previendo una situación como la actual, la transnacional semillera Monsanto anunció que se iría de Europa, pero que aseguraría su nivel de comercio en América Central y Sudamérica: aquel aviso es hoy una realidad en México.

La semana pasada se presentó en medios una alianza ‘pro-transgénicos’ compuesta por las empresas que acaparan casi el 65 por ciento del mercado de semillas a nivel mundial: Monsanto, Syngenta, DuPont-Pioneer, Dow y Bayer. Dicha alianza también está compuesta por asociaciones de criaderos industriales de ganado, fabricantes de forrajes, etc. y la ANTAD, asociación que aglomera a los supermercados minoristas corporativos y que ha sido promotora de alimentos chatarra y con ello ha ganado miles de millones de pesos llevando a las y los consumidores mexicanos los alimentos que tienen actualmente al país en los primeros lugares a nivel mundial en obesidad y diabetes. La alianza pregona que México actualmente no es autosuficiente en la producción de maíz y que podría serlo si se siembra masivamente maíz transgénico. Esta postura es falaz y es cínica, el maíz que se produce en México con fines de alimentación humana es suficiente para la población, hay un inocultable interés económico y político en la alianza, ya que además de preservar la dependencia del pueblo mexicano de las corporaciones agroalimentarias y condenarnos a consumir los productos de nula calidad nutricional que ofrecen las compañías, los pocos recursos gubernamentales destinados al campo mexicano -específicamente a la compra de maíz- son acaparados por aproximadamente 48 grandes empresas. ¿Qué autosuficiencia en la producción puede haber a partir de dichas acciones de acaparamiento? ¿Qué recursos quedan para la agricultura campesina o de pequeña escala? No habrá alternativas, sino las que se generen a partir de la autonomía y poniendo como eje a la soberanía alimentaria de México.

Hasta el momento continúa el proceso jurídico que mantiene suspendidas las siembras de maíz transgénico, pero no debemos mantenernos inmovilizados esperando el veredicto (consideremos que Secretarías de Estado son parte del juicio que el mismo Estado mexicano está juzgando). Las compañías transnacionales se están movilizando y organizándose conforme a su interés principal, el monetario. Si los países europeos están logrando frenar la siembra de maíz transgénico en sus territorios, nosotras y nosotros, habitantes de la región que alberga la mayor diversidad de maíz en el mundo debemos movilizarnos para detener de una vez por todas la siembra de cultivos transgénicos (primordialmente el maíz) en todo nuestro territorio.

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http://www.jornada.unam.mx/2015/10/03/opinion/021a1eco