El diputado Jesús López Rodríguez.

OAXACA, (página3.mx).- Mientras la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), exhibe los fracasos legislativos, de uno en uno, el dirigente de los diputados locales del PRD solo tiene una preocupación: ¡irse!

Con un pie en San Raymundo Jalpan y el otro en la cueva más alejada del planeta, el flamante diputado Jesús López Rodríguez no da una y ahora se desquita con los empleados de honorarios: la quincena no les llegó.

Aunque había dinero desde el pasado viernes, por los pleitos e ineptitudes entre la Dirección de Recursos Humanos, a cargo de Gabriela López Olivera, (dígase posición de Félix Serrano) y el representante de la Tesorería, Aarón Aparicio Castillo, (dígase posición de Jesús López), sencillamente no tuvieron la sensibilidad de pagar.

Típico de ese partido, nada más hay revisar las cuentas que dejaron sus antecesores, desde Alejandro Jarquín, pasando por Anselmo Ortíz, Félix Serrano y ahora el actual Presidente de la Junta de la Coordinación Política. En resumen solo han dejado deudas.

Sus cercanos colaboradores exclaman que la Legislatura es un infierno porque quieren más presupuesto, plazas, dinero, lo que puedan llevarse antes de dejar el cargo.

Recientemente, sindicalizados estuvieron a punto de tomar las oficinas del ex Falp, porque en su calidad de Presidente de la Junta de Coordinación no quería avalar los ascensos y méritos que por escalafón les corresponde, y amenazó al sindicato con impedir la nivelación sino le otorgaban antes unas 20 plazas para “su gente”.

No se sabe si por desesperación, ambición desmedida o de plano ignorancia y estulticia, López Rodríguez lanzó la amenaza, obviamente sin ninguna respuesta favorable a sus demandas. Y en sus desvaríos, las advertencias ya llegaron al mismísimo Secretario de Finanzas y hasta el Gobernador: ¡le dan más dinero o ya verán esos funcionarios del gabinete cómo les va, en las futuras comparecencias!

Claro que esto le cae de perlas al Secretario Enrique Arnaud, que mención aparte, se lava las manos diciendo que sí paga, pero en resumen no lo hace. En tanto, en el Poder Legislativo, de plano dicen que no hay insumos para operar, pero tampoco voluntad para pagar. Jesús López pasará a la historia como el embaucador número uno, ni hablar de tener cara para pedir votos.

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