Emmanuel González-Ortega

La revista científica Environmental Sciences Europe ha publicado recientemente un nuevo estudio sobre el uso mundial del herbicida Glifosato. Basándose en datos recabados por autoridades agrícolas de varios países tales como el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, el reporte de Charles Benbrook analiza la manera en la que el uso de este herbicida ha aumentado desde su introducción en 1974 hasta el año 2014. Revisemos brevemente qué es el glifosato y qué aplicaciones tiene.  

La molécula del glifosato se descubrió en 1950, pero fue hasta 1970 que un científico de la compañía Monsanto descubrió su actividad herbicida y durante años este compuesto se usó de manera muy acotada. En 1996 se introdujeron en Estados Unidos los cultivos transgénicos de soya, maíz, algodón, tolerantes al glifosato (conocidos como Roundup Ready) de tal manera que el uso de este herbicida fue incrementándose en diferentes presentaciones y en diferentes cultivos transgénicos, tales como algodón, soya, maíz, canola.

¿Cuál es la acción del glifosato como herbicida?

Este compuesto actúa bloqueando una vía metabólica que impide que se produzcan aminoácidos esenciales para el desarrollo de las plantas, lo que les provoca la muerte. El principio de los cultivos transgénicos tolerantes al herbicida es que las plantas (por ejemplo maíz) que hayan sido manipuladas y se les ha introducido el transgen de tolerancia a glifosato sobreviven cuando este agrotóxico es rociado en el campo, mientras que plantas convencionales mueren por el efecto del químico.

Existen informes sobre la cantidad de cultivos transgénicos sembrados y qué países  son los que mayormente siembran este tipo de cultivos; los tres primeros lugares en extensión de siembra los ocupan Estados Unidos, Brasil y Argentina. Desde el año de introducción del glifosato en 1974 hasta el 2014, el uso de glifosato solo en Estados Unidos, aumentó en 300 por ciento, hasta alcanzar ¡más de 113 millones de kilogramos!

Al considerar reportes científicos sobre el efecto tóxico del glifosato en animales, recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó al glifosato como una sustancia probablemente cancerígena. Sin embargo, no consideró que en países de Sudamérica tales como Argentina, donde hace aproximadamente 25 años se impuso un modelo de agricultura industrial basada en cultivos transgénicos de soya y maíz, principalmente tolerantes al glifosato, el uso de agrotóxicos aumentó 983%, además de que a día de hoy la exposición potencial al glifosato en la población argentina es la más alta del mundo: 6 kilogramos de glifosato por año por habitante. Asociaciones de médicos argentinos han denunciado que los casos de leucemias y linfomas en las poblaciones cercanas a cultivos que son continuamente rociados con agrotóxicos como el glifosato han aumentado en 300%, las malformaciones congénitas aumentaron 400% y se reportan hasta 12 malformaciones congénitas por cada 250 nacimientos. Toda la evidencia apunta a una exposición sin precedentes al glifosato y otros herbicidas usados masivamente en comunidades rurales cercanas a siembras de cultivos transgénicos. Las compañías semilleras, que también venden los herbicidas tóxicos han ganado miles de millones de dólares a costa de la salud de la gente y la OMS no consideró los graves casos de la población argentina para declarar directamente como cancerígeno al glifosato.

El análisis de Benbrook determinó que a partir de la siembra masiva de cultivos transgénicos a nivel mundial, el uso de glifosato se incrementó de manera exponencial, pasó de 51 millones de kg en 1995 a 826 millones de kg de glifosato en 2014. En resumen, a nivel mundial ningún otro herbicida o pesticida ha sido empleado tan intensivamente como el glifosato.

¿Qué pasa en el caso de México?
Lamentablemente no hay información específica sobre el uso de glifosato y otros herbicidas, pero si se sabe que el gobierno mexicano, a través de la COFEPRIS, autorizó la siembra de variedades de maíz transgénico (y algodón, soya y canola) tolerante al glifosato y también con tolerancia cruzada a otro herbicida (glufosinato de amonio). Adicionalmente, si consideramos que desde Estados Unidos se importan anualmente aproximadamente 10 millones de toneladas de maíz y que el 90 por ciento del maíz transgénico sembrado en EUA es tolerante a herbicidas como el glifosato, es obvio pensar que ese maíz transgénico con altas cantidades de glifosato está llegando a nuestro país ¿lo tenemos presente en nuestras mesas a la hora de comer?

Recordemos que el maíz es la base de la alimentación en México, en promedio se consumen 123 kg per cápita por año en diferentes preparaciones y en el caso muy probable de que el maíz importado desde Estados Unidos esté filtrándose a la cadena agroalimentaria, estaremos ante un riesgo sanitario de magnitud enorme. Además del dramático caso de las intoxicaciones, afectaciones endócrinas, cáncer y malformaciones congénitas en las provincias argentinas por la exposición al glifosato, hay evidencias científicas obtenidas por estudios en modelos animales (ratas, cerdos) de la toxicidad de los transgénicos al ser consumidos como alimento. Las autoridades sanitarias deben tener en consideración que ambas condiciones (el consumo de transgénicos y el glifosato) pueden actuar de manera sinérgica en cuanto a las afectaciones a la salud de la población mexicana que consume y seguirá consumiendo maíz como parte de su historia y su cultura.

Más información:
El estudio científico de Charles Benbrook:
http://www.enveurope.com/content/pdf/s12302-016-0070-0.pdf
Declaración del 3er. Encuentro Nacional de Médicos de Pueblos Fumigados en Argentina:
http://www.reduas.com.ar/declaracion-del-3o-congreso-nacional-de-medicos-de-pueblos-fumigados/