Por Everardo R. Bohórquez y Cuevas

Oaxaca.- (#pagina3.mx).-Con el tiempo se sabría. Una vez ya instalado como Papa Francisco, el cardenal Jorge Mario Bergoglio, aquel arzobispo de Buenos Aíres, venido “desde el fin del mundo”, según sus propias palabras, visita los aposentos papales en el Vaticano que le muestra obsequioso el Secretario de Estado, Tarsicio Bertone, pero en un gesto inusual decide seguir viviendo en su alojamiento de Santa Marta, una hospedería para cardenales y obispos en tránsito .

Es más, igual que en Argentina, desecha el transporte de lujo destinado a los papas, utiliza un auto sencillo y sin insignias; se levanta antes de la cinco de la mañana, hace oración y luego dice misa en solitario, para luego desayunar en el comedor de su hospedaje y comparte los alimentos con los religiosos que ahí se encuentren.

Nada fuera de lo normal para un provincial, para un obispo que él mismo se preparaba sus alimentos y se lavaba su ropa, cuando le preguntaron sobre ello, el respondió simplemente que eso era un aprendizaje y una enseñanza.

Siendo el primado de Buenos Aíres, condenaba al “nuevo imperialismo del dinero”, diciendo: “Estamos cansados de sistemas que producen pobres para que la Iglesia luego los atienda”, al tiempo que condenaba al modelo de “salvajismo liberal, economicista y globalizante”. Asimismo expresaría: “algunos creen que hay que rezarle al Fondo Monetario Internacional para que nos mande plata”, afirmando que ello servía sólo para endeudarse más.

“SI EL PRESIDENTE KIRCHNER ME QUIERE VER, TIENE QUE VENIR A MI OFICINA”

El Arzobispo Bergoglio mantendría sistemáticamente su independencia del gobierno argentino tanto con los presidentes Carlos Menen como con Fernando de la Rúa, así como con Eduardo Duhalde. Sobresale su postura contra los matrimonios entre personas del mismo sexo y su oposición al aborto, aunque al final sus esfuerzos fueron vanos.

Y cuando el 25 de mayo de 2003, tomó posesión como mandatario Néstor Kirchner, que se resguardaba bajo la bandera de los derechos humanos y se mostró reacio a tener a la Iglesia Católica entre sus amigos y aunque respetaba a Bergoglio, esa relación no le interesaba porque no podía tener al arzobispo bajo su férula.

De esa actitud de Bergoglio rechazando la cercanía y el dinero gubernamental como buen jesuita que sigue siendo, cuando Kirchner lo hizo llamar a través del Secretario de la Presidencia, Óscar Parrilli, el ahora Papa Francisco le contestó: “Esto no es así. Si el presidente me quiere ver, tiene que venir a mi oficina. Si yo lo quiero ver, entonces voy”, marcando así sus diferencias con el poder político. Causaban molestia sus sermones a los gobernantes.

También en el manejo de la economía arquidiócesana mostró su tino al resolver problemas como una maniobra para apoderarse de diez millones de dólares de un banco, el Banco de Crédito Provincial, en un caso que comprometía no sólo a los hermanos Trusso y al papá de ellos y presidente de la institución crediticia. Se había despojado a miles de ahorradores, entre ellos a la mutualista Sociedad Militar Seguro de Vida, integrado con fondos de personal de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, mediante el ardid de otorgar 21 mil créditos por un total de 64 millones de dólares, a personas que nunca recibieron nada. En el escándalo estaba involucrado el nombre del arzobispo Quarrancino. Además, salvó de la quiebra de un millón de dólares a un hospital que brindaba servicios mutuales a la Federación de Círculos Católicos Obreros.

Jorge Mario recibió el capelo cardenalicio en Roma, durante una ceremonia en la que no hubo familiares y caminó casi un kilómetro desde su hospedaje, acompañado solo de su secretario privado y su vocero, envuelto en un sobretodo negro para ocultar para tapar sus hábitos rojos.

DESTACA BERGOGLIO EN CONCLAVE PARA ELEGIR A SUCESOR DE WOJTYLA

Jorge Mario Bergoglio representó a un número importante de cardenales que se oponían a Joseph Ratzinger, quien hizo mancuerna con Wojtyla desde la Doctrina de la Fe, para eliminar cualquier rastro de la Teología de la Liberación y de los sacerdotes que trabajaban por la opción de los pobres. El papa polaco había descuidado Roma y el manejo de la Iglesia, por su obsesión de combatir al “enemigo soviético”, por ello se pensó que el filosofo alemán con un secretario de Estado italiano, enderezarían el barco.

El argentino estuvo a punto de obtener una tercera parte de los votos conclavistas, pero no aceptó convertirse en una barrera de bloqueo contra Ratzinger y de haber persistido, según Bergoglio, la Iglesia se partiría en dos.

LA PEDERASTÍA INGNORADA POR EL PAPA POLACO

Wojtyla había ignorado el problema que crecía por el destape de los casos de pederastía, como en el caso de los Legionarios de Cristo y su jefe Marcial Maciel y sus abusos sexuales del prepotente sacerdote mexicano, a quien el propio Juan Pablo II mostró como “ejemplo católico”. Ratzinger no se pudo sustraer a la condena de los pederastas, pero no pasó de ahí.

La mafia de la burocracia vaticana terminó por aislar al nuevo papa Benedicto XVI y lo aherrojó de tal manera que el pensador y filosofo alemán quedó inutilizado y ante ello tuvo que renunciar en un hecho insólito para la Iglesia y que no había ocurrido desde hace varios siglos. Sorpresivamente Ratzinger dio a conocer ante la curia romana, su renuncia al pontificado lo que ocasionó un escándalo mundial y casi un cisma dentro del catolicismo.

A raíz de esa inesperada renuncia –se puede decir que se trató verdaderamente de un gesto de valor personal del alemán—ocasionada entre otras cosas, por el escándalo del Vatileaks cuando el secretario privado de Ratzinger filtró documentos y correspondencia privados, además de que Benedicto XVI casi no se ocupaba de resolver los problemas diarios de su pontificado, por lo que cayó en manos del salesiano Tarcisio Bertone quien lo rodeó de la mafía burocrática compuesto por hombres enquistados en dicasterios, congregaciones, etc.

UN PAPA LATINOAMERICANO Y JESUITA POR VEZ PRIMERA

Para regocijo de los latinoamericanos y católicos no europeos ya fueran asiáticos, africanos o de otras partes del mundo, el 13 de marzo de 2013, Jorge Mario Berglogio Sívori, fue electo nuevo pontífice de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, el número 266, con el nombre de Francisco –quizá el argentino quisiera equipararse a Francisco de Asís, el poverello–, quien al aparecer ante los fieles reunidos en la plaza vaticana, pidió “recen por mÍ”.

Pero su pontificado empezaría con la sabia decisión de no enfrentarse a la poderosísima Curia Vaticano-Romana, sino lo que dejó de lado lo mismo que al otrora poderoso Secretario de Estado, Tarcisio Bertone, de quien se decía en tiempos de Ratzinger, que el salesiano actuaba como “vice papa”.

Ese nefasto Bertone empezó por deshacerse de quien fuera el anterior Secretario de Estado, Angelo Sodano, luego se apoderaría del control de las relaciones con los cardenales, de la política vaticana, de los negocios y la banca y hasta de la misma relación del Estado Vaticano con la República Italiana.

Consciente de todo ello, Bergoglio ignoró el cerco que le habían impuesto a Wojtyla en los últimos años de su enfermedad y durante la gestión del alemán, por ello creó una comisión de ocho cardenales para la reforma de la Curia de los cuales solo uno pertenece a la jerarquía eclesiástica, Guiseppe Bertello. Ello fue con el fin que permitiera a los dicasterios de la Santa Sede, a las nunciaturas, a las conferencias episcopales de todo el mundo tener una relación más directa con el Papa, así como que la Secretaria de Estado perdiera su carácter de único e infranqueable mediador de las relaciones entre Bergoglio y los demás.

ORDENA TAMBIÉN LAS FINANZAS

La banca vaticana había sido un desbarajuste desde los tiempos de Paulo Vl, en donde los banqueros aliados con la mafia y la logia Propaganda 2, comandados por el hampón financiero Marcinkus, hacía y deshacían, lo que ocasionó una serie de escándalos como el lavado de dinero, tanto así que se piensa que el tratar de poner orden, le costó la vida l Papa Juan Pablo I, quien le dijo ingenuamente al secretario de Estado Vaticano, que iba a poner orden. En la madrugada siguiente a aquella revelación, el Papa amaneció muerto y nunca se permitió la autopsia al expatriarca de Venecia.

Luego llegaría el polaco Wojtyla y los manejos de dinero nunca se aclararon, sino antes al contrario el primer pontífice no italiano en los últimos 400 años, se perdió en su capricho personal de vengarse de los regímenes comunistas que habían torturado a su amigo el cardenal Wisinsky, exarzobispo de Polonia y para ello se alió con el gobierno de Ronald Reagan y la traición del ruso Mijail Gorbachov.

FRANCISCO, OPERADOR DIPLOMÁTICO EXISTOSO

Igual que siempre, Bergoglio llegó a Roma en 2013 y se alojó en Santa Marta, la hospedería de obispos y cardenales en tránsito, pero luego de haber sido electo papa, no dejó ese lugar donde continúa hasta la fecha, despreciando prácticamente los recintos papales dentro del Vaticano, donde una madrugada fue descubierto el cuerpo de Juan Pablo l, muerto misteriosamente ya que nunca se permitió que se le autopsiara.

Luego vendrían sus acciones que a todos han sorprendido, sobre manera en materia diplomática que se cristalizó en su intervención para terminar el bloqueo estadounidense a Cuba y al contrario de lo que hizo el polaco Wojtyla, Bergoglio propició el restablecimiento de relaciones entre el gobierno cubano encabezado por Raúl Castro y el de Estados Unidos con Barack Obama, el primer presidente negro de nuestra vecina nación.

Sus varios aciertos y algunos tropiezos en el manejo de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, han sido difundidos ampliamente y todavía darán mucho de que hablar, ya que los mismos periodistas que cubren la fuente del Vaticano, están sorprendidos de la transformación de Jorge Mario Bergoglio, quien ha ido desde sus tiempos de provincial y arzobispo argentino, del conservadurismo a la apertura de los sacramentos a los divorciados y homosexuales, pasando por las reformas eclesiales y en materia económica de la religión más extendida por el mundo.

CAOS EN LA CIUDAD DE MÉXICO

Mientras se espera la llegada del Papa Francisco a México el viernes 12 de este febrero, la capital del país se ha convertido en un caos, tanto en el tráfico citadino como en las restricciones peatonales ya que la zona céntrica, el lugar donde se encuentra la Nunciatura y en torno de la Basílica de Guadalupe, todo ha sido copado por el Estado Mayor Presidencial para evitar que la multitud se desborde, misma que espera ver de cerca al primer papa latinoamericano y primero de origen jesuita, el argentino Jorge Mario Bergoglio Sívori, quien adopto como pontífice simplemente el nombre de Francisco.

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