OAXACA, (#página3.mx).- El conflicto oaxaqueño ha escalado a tal punto que en las hebras de este quesillo están también los intereses político-electorales de los “presidenciables”.

Entre ellos Aurelio Nuño, Miguel Ángel Osorio Chong y, otra vez, Andrés Manuel López Obrador quien de forma anticipada manifestó una alianza con un sector del magisterio, que se estima le dio 12 puntos de ventaja por el pasado proceso electoral.

Pues cómo se explica que la mesa de diálogo se promueva hasta después del registro de 11 muertos según el magisterio y 8 muertos según la versión oficial (federal y estatal), daños materiales de más de 20 millones de pesos y desalojos fallidos.

¿A quiénes les conviene administrar este conflicto que de forma tan conveniente ahora tiene la vigilancia internacional, el apoyo de organizaciones sociales que de forma abierta piden y hasta exigen el apoyo no solo moral sino económico a comunidades y ciudadanía para dicho movimiento?

La estrategia de invadir las redes sociales con fotos de extranjeros y mexicanos con pancartas de apoyo en monumentos y sitios turísticos, históricos o símbolos de una nación a favor de Oaxaca y del magisterio, suena a un viejo plan de acción.

La misma que seguidores de Andrés Manuel López Obrador realizaron cuando éste mandó al diablo a las instituciones, se manifestó contra la reforma energética, y antes contra Calderón. Y recientemente la utilizada por los activistas del caso Ayotzinapa y los 43 desaparecidos.

Mientras siguen los bloqueos y las marchas, el titular de la SEP mantiene una postura inamovible hacia la Reforma Educativa aprobada. En tanto, en Oaxaca salen empresarios locales, la mayoría de filiación priista a exigir desde ahora indemnizaciones que no llegarán a sus empleados, si es que les pagan.

Al mismo tiempo se acaban varios insumos: material de construcción que se usa en obras públicas que dan trabajo a otro sector de la población.

Se acaban las medicinas porque no hay paso. Y se elevan los costos del transporte al interior de la entidad y ya no se diga de fuera, pues las corridas del ADO siguen suspendidas.

Por eso reiteramos la pregunta: ¿a quién, a quiénes, a qué grupos políticos les conviene alargar el conflicto oaxaqueño? ¿Quiénes se suman y pueden tener el poder suficiente para hacer aun más tedioso el posible camino a una solución pacífica?

Ambos extremos parecen irreconciliables. Independientemente de filias y fobias, ideologías y posturas, la ciudadanía debe razonar sus posturas porque con cada una de sus acciones abona o no a favor y en contra de estas manos invisibles que detrás del caos mueven los hilos e intentan apagar el fuego con gasolina.