Redacción

OAXACA.- “El dinero mueve al mundo” reza un dicho, pero en nuestra querida Oaxaca es además la ambición.

Resulta que diputados panistas encabezados por Gerardo Henestroza iniciaron una cruzada no a favor de su partido, ni de la transparencia y menos por el progreso del Estado, sino a favor de su economía personal.

Están preocupados porque ya no serán requeridos para las votaciones legislativas, porque a su regreso al periodo ordinario, el PRI ganador alineará a todos a su favor y entonces sus votos (o levanta-dedos) ya no se cotizarán. Estas acciones solo demuestran a qué iban al Congreso.

Cuentan los que saben que cada uno piden dos millones de pesos a la coordinadora de su bancada, Natividad Díaz, o de lo contrario amenazaron con exhibir una carta donde la desconocen porque no les entrega lo que piden.

Al parecer no les dieron lo que piden y la carta circula ya en redes sociales.

En otros lugares se llama extorsión y lo que resulte. Este tema crece porque la ambición de otros también está detrás de estos mercenarios albiazules.

A personajes del gobierno actual les gusta que haya distracciones como son estos actos de extorsión para que la ciudadanía oaxaqueña no observe lo que realmente pasa con el magisterio, sus movilizaciones y el uso excesivo de la fuerza pública para “aplastarlos”.

De los firmantes, la legisladora Alejandra Morlan se deslindó de la firma, mediante su cuenta de twitter.

Los que frotan las manos son los abogados que trabajan en el distrito de Pochutla, porque el candidato electo a presidente municipal por el Partido del Trabajo (PT), Víctor Cruzl, será impugnado por andar firmando la famosa “carta de las ambiciones”, al manifestarse militante del Partido Acción Nacional, aunque ya está desconocido.

Días antes ya habían empezado la “campañita”, con el aval de la casa de campaña de Pepe Toño Estefan, pues prestó infraestructura, logos, y hasta personal que se prestó para hacer la sucia tarea de convocar a una rueda de prensa para curarse en salud sobre la mala campaña realizada.

Los legisladores se dieron cuenta muy tarde que la ciudadanía cobra facturas por malos resultados, aunque ellos solo culpen a dos personas de su mismo partido.

Denostar, calumniar, difamar y extorsionar era -desde su perspectiva- la mejor estrategia para lograr sus fines: cobrar dinero, aunque no hayan hecho campaña, aunque no hayan hecho su trabajo como legisladores. Por eso perdieron.

Así las cosas, ¡pobre Oaxaca vive entre las ambiciones!