Emmanuel González-Ortega

El fin de semana entre el 14 y 16 de octubre se llevó a cabo en la Haya, Países Bajos, el Tribunal Internacional Monsanto, que congregó a cientos de personas de diferentes países para dar testimonio sobre las afectaciones provocadas a distintos niveles por la transnacional de semillas y agroquímicos Monsanto.

La sesión tuvo como uno de sus objetivos principales el colectar evidencia y generar dinámicas e iniciativas científico-jurídicas en virtud de la incorporación del delito ambiental como uno de los criterios de selección de casos por parte de la Corte Penal Internacional para considerar la destrucción del medio ambiente, la explotación ilegal de los recursos naturales, el despojo ilegal de las tierras, entre otros, como crímenes en contra de la humanidad a partir del aumento de la vulnerabilidad de las víctimas, daño social económico o medio ambiental provocado por las mismas afectaciones. La Corte Penal Internacional tiene jurisdicción en 124 países.

Campesinos, médicos, ambientalistas, científicos y activistas presentaron testimonios sobre las diversas maneras en las que Monsanto ha provocado daños a la salud, a la ecología, a la biodiversidad, devastación de territorios, acaparamiento de semillas, contaminación del suelo, agua y aire con sus agroquímicos y semillas transgénicas ante un grupo de  jueces (http://www.monsanto-tribunal.org/tribunal/judges); quienes en diciembre emitirán una opinión consultiva a partir de los testimonios previamente expuestos. Esto significa que no se emitirá un juicio contra Monsanto, pero llegado el momento, si que se emitirá un posicionamiento que se hará publico y se presentará a la Organización de las Naciones Unidas y que determinará si la transnacional de los transgénicos actúa en cumplimiento de la legislación internacional que específicamente vela por el derecho a la alimentación, a la salud, al medio ambiente sano, etc.; derechos que se contemplan en tratados tales como los Principios y Guías para negocios y Derechos Humanos, emitido por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, o las Convención Internacionales para los Derechos de la niñez y la Convención para la Eliminación de toda forma de discriminación contra la Mujer. A partir de las resoluciones emitidas en el Tribunal Monsanto, podrían impulsarse procesos jurídicos vinculantes a nivel de países, pero también internacionales que generarían potencialmente precedentes e incluso sanciones (morales, económicas) para Monsanto y otras transnacionales agroquímicas.

Por ejemplo, en su testimonio, el médico argentino Damián Verseñassi de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario, explicó los daños sufridos por los habitantes de comunidades que viven cerca de campos de siembra de soya transgénica y que son rociadas deliberadamente con agroquímicos de las empresas Monsanto y Bayer. Verseñassi comentó que las encuestas realizadas directamente en 27 localidades de 4 provincias argentinas y a más de 96 mil habitantes, arrojaron el aumento significativo de hipotiroidismo, malformaciones congénitas, problemas respiratorios, neurológicos, alergias, abortos espontáneos y cáncer, que se ha convertido en la principal causa de muerte en la mayoría de las comunidades encuestadas. Manifestó además que no son coincidencias la evolución de las afectaciones a la salud de la población y el año de la implementación de la agrobiotecnología transgénica en las provincias argentinas, el año 1996. A partir de este periodo de tiempo hubo un aumento drástico de abortos espontáneos debido a la exposición a herbicidas que utiliza la siembra de cultivos transgénicos, ya epidemiológicamente comprobado. Además, explicó que entre los años 2000 y 2004, por cada mil niños nacidos vivos, 8 nacieron con alguna malformación congénita, mientras que entre los años 2010-2014,  se contabilizaron más de 17 niños con malformaciones por cada mil niños nacidos vivos (https://www.youtube.com/watch?v=e6Px1ceA9oE ).

Apicultores mayas provenientes de la Península de Yucatán expusieron su testimonio ante el Tribunal Internacional Monsanto. Denunciaron la devastación de grandes extensiones de selva, la construcción irregular de pozos de agua, la muerte masiva de abejas. También señalaron que la siembra de soya y maíz transgénico que utilizan el herbicida glifosato de la compañía Monsanto afecta la producción de miel y la salud de los agricultores, sus prácticas ancestrales y su relación con la naturaleza. En la Península de Yucatán está en litigio el otorgamiento de permisos de siembra de soya transgénica que es tolerante al herbicida glifosato. Se trata en los hechos de las mismas variedades de soya modificada genéticamente que son sembradas en las provincias argentinas y por las cuales la población padece de afectaciones a la salud, provocadas por los agrotóxicos empleados y que fueron denunciadas por el doctor Verseñassi en el mismo foro.

Además de considerar los reportes de presencia de glifosato en la población maya, los jueces que dictarán sentencia sobre el caso de la soya transgénica en la Península de Yucatán no pueden ignorar las evidencias presentadas sobre el caso argentino.

Por si fuera poco, un informe del Observatorio Europeo de las Corporaciones reporta el poder cabildero-corruptor de Monsanto (https://corporateeurope.org/sites/default/files/attachments/monsanto_v09_web.pdf ). Este documento -que no tiene desperdicio- explica con detalle los mecanismos y herramientas usados por la transnacional transgénica para hacer cabildeo en las altas esferas de los gobiernos, las operaciones de ‘puertas giratorias’ usando empleados suyos para ocupar puestos gubernamentales; o cómo Monsanto echa mano de científicos que al más puro estilo mercenario hacen propaganda sobre los falsos beneficios de la tecnología transgénica. Explican también cómo se ha gestado la ‘ciencia’ pro transgénica desde las compañías privadas. El reporte aclara las metodologías y amaños que utiliza Monsanto para tomar ventaja de los tratados internacionales de libre comercio, comprar empresas que podrían potencialmente representar competencia, financiar la elaboración de investigaciones científicas ‘favorables’ para la biotecnología transgénica, vilipendiar a críticos de los transgénicos, imponer sus intereses en los encuentros internacionales sobre biodiversidad y cambio climático. De manera relevante, el informe explica los mecanismos que utiliza Monsanto imponer sus productos tóxicos para el ambiente y la salud en países en desarrollo (leáse del Tercer Mundo).

En resumen, Monsanto es el máximo villano corporativo transnacional (el informe, en inglés: https://corporateeurope.org/sites/default/files/attachments/monsanto_v09_web.pdf ).