Horacio Corro Espinosa

No sé por qué muchos decimos lo mismo cada diciembre: “¡se fue volando el año!” Tal vez lo decimos después de ver los trescientos sesenta y tantos días que se nos fueron sin aprovecharlos como queríamos, o como nos lo propusimos. Eso es hacer un balance de nuestros logros anuales.

En estos días de fin de año muchos son los que se plantean cumplir sus propósitos para el 2017. Aunque el año pasado a esta misma hora dijeron lo mismo y no lo cumplieron.

Es lo de siempre, es lo de cada año, pocos cumplen lo que se prometen. Dentro de los que se hacen propósitos, están los que se trazan compromisos muy altos y por lo mismo no pueden cumplir con ellos.

Están también los que se hacen propósitos muy tontos, como el ser famosos en las redes sociales, por ejemplo. Aparte están los que quieren ser famosos en la música, en el periodismo, en el deporte, o en cualquier otra cosa con tal de que la gente los reconozca como famosos.

Desde luego que se puede lograr cualquier cosa siempre y cuando haya constancia en sus propósitos. Esa es la clave.

El del propósito más fácil es el que quiere ser famoso en Facebook. Aquí, los más populares son los que publican más autofotos y más tonterías. Acuérdense que estamos viviendo tiempos donde le llaman a lo bueno malo y a lo malo bueno. Ellos son los que sin ningún respeto le cambian letras a las palabras como si fuera moda, pero lo hacen para disfrazar su ignorancia.

Si quieres ser famoso en las redes sociales te recomiendo un libro que se llama “La intimidad como espectáculo”. En este documento descubrirás que hace años al delirio y a la ridiculez se les catalogaba como enfermedades mentales. En cambio hoy, se estimula y se le premia a esa gente por “ser distinto”. En las mismas páginas encontrarás la historia de muchos de esos famosos que se hicieron al vapor pero que terminaron, por su pobreza mental, en actividades delictivas y que las presumieron en sus redes sociales.

Hay otros que tiene como propósito llegar a ser el jefe de su oficina. Aunque muchos de los que quieren, no tienen los cimientos necesarios. El jefe debe estudiar, actualizarse constantemente para ser líder. Si el aspirante no tiene esas características, será uno más del montón, como nuestros políticos.

No faltan los que quieren trabajar en los medios de comunicación. Su sueño es ser locutor de radio o de televisión, y como se creen tan buenos, se quejan de que nadie les ha querido dar la oportunidad que merecen. Y cuando alguien les abre la puerta para que expongan sus habilidades, se descubren que no tienen madera para el periodismo ni mucho menos para escribir. Es por eso que muchos de estos se refugian en las redes sociales y desde ahí hacen su “periodismo”. Por fortuna (para ellos) el nuevo gobierno del estado ya les dio su reconocimiento con una lana y un desayuno de fin de año.

¡Es tan fácil hacer periodismo en Oaxaca!

La vida es una escalerita y no hay otro camino para poder llegar al propósito. Más vale subir por ella que irse por los atajos. Aunque a veces, los que tienen el poder te pueden dar el título de lo que no eres.

Ojalá que dentro de tus propósitos para el 2017, consideres lo que te otorga placer, no lo que quieras aparentar ser.

 

 

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