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Inicia histórica consulta indígena para pueblos zapotecos que les niegan el agua
Por Pedro Matías
08 de febrero, 2017
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Pedro MATÍAS

SAN PEDRO MÁRTIR OCOTLÁN, Oax. (pagina3.mx).- A 100 años de la Constitución Mexicana, indígenas zapotecos de 16 comunidades de los Valles de Ocotlán, Ejutla y Zimatlán exigen que sus derechos como pueblos originarios, su derecho a la vida y su derecho al agua, sean respetados.

Al iniciar la fase de la Consulta libre, previa e informada a las comunidades indígenas zapotecas para modificación del Decreto de Veda de 1967 que prohíbe a los campesinos el alumbramiento del agua del subsuelo para el cultivo de sus hortalizas, las autoridades municipales y  agrarias calificaron de histórico este encuentro por la vida.

Aunque la consulta fue desdeñada por el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación (Segob), Roberto Campa Cifrián, y de la titular de la Secretaría de Asuntos Indígenas (SAI) de Oaxaca, Sofía Castro Ríos, estuvo a punto de ser cancelada por la ausencia de funcionarios de Sagarpa y Semarnat que “desprecian al pueblo y pisotean al indígena”.

Ante maás de 300 representantes de 16 comunidades zapotecas, el presidente de la Coordinadora de Pueblos Unidos por el Cuidado y la Defensa del Agua (COPUDA), Ángel Ruiz Méndez, inauguró la asamblea con el acuerdo de realizarla bajo protesta por las ausencias de la Sagarpa y Semarnat.

El zapoteco fue contundente al afirmar que “hoy es un día histórico para nosotros porque estamos aquí reunidos no para recibir un apoyo de gobierno, tampoco para escuchar una promesa o porque hayamos sido acarreados, estamos aquí porque queremos hacer realidad nuestros derechos como pueblos, un derecho que tiene que ver con la vida: el derecho al agua”.

“Acaba de cumplir 100 años nuestra Constitución, el libro que dicen tiene nuestros derechos más importantes y a 100 años nosotros sólo sabíamos de derechos por sus nombres, pero no por sus beneficios, a 100 años mantenemos la esperanza de que las cosas sean distintas, por eso venimos animados a hablar, a dialogar, a concertar y a hacer las cosas diferentes”.

Luego de pedirle a los funcionarios de la Segob, de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y del Gobierno del Estado asumir otra actitud y hacer las cosas diferentes, les aclaró:

“Estamos cansados de las otras formas de hacer las cosas, esa que parece decirnos que nacimos para obedecer, que ustedes lo saben todo y nosotros no sabemos nada, que ustedes tienen el poder y nosotros solo debemos obediencia. Esas actitudes han llenado de marchas, plantones y bloqueos nuestro estado”.

Después de recriminar a la Conagua por rechazar su propuestas para mejorar el acuífero, resaltaron que “una sentencia judicial nos tiene aquí reunidos, el valor y la importancia de un derecho nos amarra y nos congrega para construir alternativas de solución.

Hizo hincapié que “si la concesión y la veda resolvieran la escasez de agua, no estuviéramos aquí, con gusto acudiríamos a la Conagua, pero no ha sido así, nuestras concesiones no le dan el agua al subsuelo, sus actividades no han tenido efectividad y, por el contrario, nuestros modestos esfuerzos han dado mejores resultados.

Finalmente, les hizo saber que “no esperen a que nuestras comunidades se cansen, que la paciencia se agote o que apostemos a perder, porque en todo caso perdemos todos. En la fase deliberativa, en nuestras asambleas comunitarias, nos hemos preparado para el diálogo y la negociación, estamos decididos a que ganemos todos. Los invitamos a que como instancias de gobierno hagan lo propio”.

Antes de iniciar la consulta, tres mujeres zapotecas realizaron un ritual indígena en el centro del parque principal de San Pedro Apóstol, ubicado a 40 kilómetros de esta capital, para dar gracias a la madre tierra, al agua, al fuego y al viento.

En el corazón de la asamblea fueron colocados un apastle (estanque de barro) con agua y rodeado de flores blancas y amarillas, así como de verduras como rábanos, lechugas, chiles, cebollas, tomates, mazorcas, plátanos, ruda, romero, semillas de calabaza, un bule con agua, chícharos, calabacitas y tortillas que fueron ahumados con incienso.

Una de las mujeres pidió perdón en zapoteco a la madre tierra, se arrodilló y besó el suelo para agradecer las bendiciones que le da para comer, otra mujer bendijo el agua que da vida y otra indígena reclamó a los funcionarios si sus decretos, concesiones o sanciones llenan sus pozos de agua.

A la consulta asistieron la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO), así como Juan Garay, Jefe de cooperación de la Unión Europea, y el director Ejecutivo de Oxfam México, Ricardo Fuentes-Nieva, y Fernando Ríos, de la Red Todos los Derechos para Todos y Todas.

Indígenas zapotecos de 16 comunidades de los Valles de Ocotlán y Zimatlán exigen la modificación del Decreto de Veda de 1967 que prohíbe a los campesinos el alumbramiento del agua del subsuelo para el cultivo de sus hortalizas, mientras que a las empresas mineras les permiten explotar y contaminar los mantos acuíferos.

La representante legal, Janette Herrera, manifestó que después de una lucha de 11 años, lograron que el 8 de abril de 2013 el Tribunal Superior de Justicia Fiscal y Administrativa emitiera una resolución a favor de la Copuda, que ordena a la Conagua realizar una consulta para la posible modificación del decreto de veda a través de cinco fases: acuerdos previos, informativa, deliberativa, consultiva y de ejecución y seguimiento de acuerdos.

Y ahora, después de realizar 32 asambleas, se dio inicio del protocolo de consulta para modificar el Decreto de Veda que prohíbe a los campesinos el uso de agua para actividades agrícolas.

Y es que los inconformes se preguntan: ¿cómo es posible que nosotros que no hacemos mal uso del agua se nos juzgue y los de la minera que contaminan les dan toda las facilidades?

Recordó que a 50 años de emitido el decreto que afecta a los distritos de Etla, Tlacolula, Zimatlán y Ocotlán “la crisis se agudizó en el 2005 cuando sufrimos la sequía y comenzaron a llegar los excedentes de pagos que iban desde los mil a 24 mil pesos, al investigar nos dimos cuenta que existía un decreto de veda que prohibía el agua a los campesinos”.

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