Finamente lijada y convertida en una silla o bien barnizada y transformada en un comedor, la  alta calidad de la madera proveniente de los Pueblos Mancomunados de Ixtlán y la Sierra Norte de Oaxaca, permitirá a las localidades que la conforman, expandir sus operaciones, duplicar su planta laboral y abrir una nueva fábrica de elaboración de salas, en un plazo de un año, anunció su gerente general, Israel Santiago García.

Con la experiencia de 24 años como gerente de la actual fábrica y aserradero, Santiago García consideró que este proyecto contribuirá a mantener las fuentes de empleo para las y los 130 trabajadores que actualmente laboran, buscará reducir la migración con el compromiso de que el aprovechamiento forestal privilegiará la preservación de sus bosques, fortaleciendo otras fuentes alternativas de ingresos para esas comunidades, como el ecoturismo.

Con una superficie forestal de 29 mil 430 hectáreas de bosques, fauna y flora endémicas, el gerente general dijo que la meta es mantener el equilibrio entre el desarrollo y la sustentabilidad, “que nuestros bosques se reforesten, que las nuevas generaciones cuiden nuestros bosques, que conozcan y aprecien la biodiversidad, de manera que todos luchen por preservarlas”.

Precisó que el grosor de los arboles va de 80 a 30 centímetros, mientras que la madera de primera calidad ha logrado alcanzar al 15 por ciento del total de su producción total, que anualmente es de 14 mil metros cúbicos de madera, lo que fortaleció la alianza de los Pueblos Mancomunados con Ixtlán de Juárez y Textitlán, en la Integradora Comunal Forestal (Icofosa) que dio como resultado la marca “Tip Muebles y ante la demanda de más muebles nivel nacional decidimos aperturar una nueva fábrica”.

Actualmente -precisó- tenemos casi toda la cadena productiva, desde el manejo forestal, el proceso del aserradero, el secado y la fabricación de muebles, así como la venta para el cliente final, desde tiendas administradas por nosotros, como puntos de venta en todo el país, a través de convenios con cadenas de restaurantes, tiendas departamentales, entre otras.

“Estamos hoy en día orgullosos que en Oaxaca sí se puede ofrecer un trabajo de alta calidad, a partir de la madera certificada, con la cual puedes conquistar los mercados local, nacional e internacional, “tenemos la capacidad de contratar más personal, necesito duplicar, porque vamos a montar una fábrica de salas, la cual generará un total de 250 empleos amigables con la biodiversidad”.

Actualmente, a la fuerza laboral, se han sumado mujeres, jóvenes y profesionistas “laboran nietos o hijas de los fundadores de los Pueblos Mancomunados, que con mucho esfuerzo salieron de las comunidades a estudiar a nivel técnico o profesional y regresan convencidos de que las y los necesitamos: diseñadoras, eléctricos, licenciados en administración de empresas, contadoras públicas, ingenieros químicos, industriales, etc”, expuso.

En ese sentido, entre el personal más joven se encuentra Valdemar Santiago Garcia, de 24 años, encargado de control de producción de la fabrica, originario de la comunidad de Latuvi. Egresado del Instituto Tecnológico de Oaxaca, como ingeniero industrial, comentó que del total de la plantilla laboral, el 80 por ciento tienen edades que oscilan de los 19 a los 30 años, procedentes de los pueblos mancomunados, pero también de poblaciones cercanas como Guelavia, Tlacolula y San Mateo Macuilxochitl, donde se ubica la empresa forestal, ubicada sobre la carretera Oaxaca-Istmo, perteneciente a San Jerónimo Tlacochahuaya, región de los Valles Centrales.

Reconoció su orgullo porque su abuelo fue parte del comité de los Pueblos Mancomunados, “y es ahí donde viví mi niñez hasta la secundaria, recuerdo que anteriormente la gente decía que se iban al monte, al saneamiento del monte, voy a Macuil y venían a trabajar. Por eso al salir de estudiar, vine porque no quiero separarme tanto de ellos, no pensaba trabajar en la planta sino ayudar a la comunidad”.

Dijo que paulatinamente los habitantes de la Sierra Norte, se vuelven sensibles al cuidado de sus recursos, “estamos dentro de los pueblos y al momento que se cortan los árboles, ves esos huecos y ves que se ve feo, nace entonces la inquietud de reforestar”. Hizo también un reconocimiento a la fuerza de trabajo femenina, “actualmente el 50 por ciento de los empleos generados por los Pueblos Mancomunados son mujeres en todas las áreas y actividades lijado, barniz, pulido, herraje y tapizado, donde hay supervisoras de áreas y una gerente de industrialización”.

Una de las más jóvenes trabajadoras, Adriana López, de Guelavía tiene 22 años, es soltera, ataviada de pies cabeza con equipo especial para su cuidado, como cirujana con guantes, pone en sus instrumentos su mayor concentración y en la pieza de madera su paciente, con esa atención logra con su trabajo concluir una parte de las 80 piezas que se arman al día, entre sillas, recamaras, tocadores y closets.

Considera que en lo forestal no solo se trata de usar la fuerza bruta sino apoyarse de herramientas y maquinas, “no se necesita tanta fuerza para la madera sino el modo de poder trabajar, yo lijo muebles, los dejo lisitos, para que a la hora de barnizarlo queden bien, ahora quisiera también armar muebles, voy a echarle ganas y esas ganas de trabajar te enseñan y vas aprendiendo”.

De 24 años y madre de una niña y un niño, Erika Martínez, originaria de San Juan Guelavía, toma el mazo con una agilidad que le permite unir, armar y ensamblar hasta 30 sillas al día, “no es tan difícil, me siento a gusto, no está pesado, ejercitas tus brazos y es bonito trabajar con la madera, armas muebles, sillas, respaldos y patas. Quiero seguir aprendiendo, con muchas ganas de salir adelante, aprovechar la madera, hacer las cosas mas rápidas y mejor, son algunas de mis metas”, expresó.

La primera gerente de Industrialización, se llama Magdalena López Marcos, es también originaria de los Pueblos Mancomunados, comprometida con los bosques, reconoce que la participación de las mujeres en las actividades forestales es necesaria. Expresó que la reforestación es una de las partes más importantes del proceso de sustentabilidad, que tanto éxito le ha dado a este esfuerzo comunitario, “el tequio -trabajo comunitario no remunerado- es una de las prácticas más antiguas en la reforestación, y mediante esta práctica por cada árbol que es aprovechado hay de tres a siete arboles plantados”.

Consideró que la calidad del trabajo pero también la madera certificada por las buenas prácticas en el cuidado de sus bosques, ponen en alto el nombre de la organización forestal pero también  del estado de Oaxaca y de México, “se habla a nivel internacional que le ponemos mucho empeño que nos dedicamos a trabajar y entramos a un mercado que aprecia mucho el trabajo de las comunidades”.

El gerente general recordó que la historia de los Pueblos Mancomunados, -localizados a 60 km al noreste de la ciudad de Oaxaca- están integrados por las localidades de Santa María Yavesía, Santa Catarina Lachatao, San Miguel Amatlán, Latuvi, Benito Juárez, Cuajimoloyas, Llano Grande y La Nevería, en la región de la Sierra Juárez e Ixtlán, tienen antecedentes desde 1615, “hay documentos que hablan de esta unión de pueblos pero fue hasta el 20 de octubre de 1961, mediante un decreto nacional, que se conformó como núcleo agrario, hasta la fecha”.

Inicialmente -explicó el también fundador de esta empresa forestal- las comunidades se vieron obligadas a abrir el territorio a las empresas particulares que ya tenían una concesión en la mano, “donde el gobierno les decía ve y aprovecha, pero entonces los pueblos empezaron a notar que la empresa se llevaba todo pero no les dejaba beneficios, es cuando entonces ellos dicen no más, hasta acá, fueron 4 o 5 años de explotación por los años setentas”.

De acuerdo al último Inventario Forestal del estado de Oaxaca, elaborado por la Comisión Nacional Forestal (Conafor), la vegetación de esta región está conformada entre otras especies por coníferas, latifoleadas, bosque mesófilo y selva baja, “de manera que esta gran riqueza natural requiere de mucho cuidado y desde hace un año hemos reiniciado la ejecución de diversas medidas recomendadas por la Comisión para la Cooperación Ambiental, para mejorar y fortalecer este trabajo comunitario” agregó.

Por otro lado, la Comisión para la Cooperación Ambiental, regulada por el Tratado de Libre Comercio, en los últimos años, indicó que “una de las principales inquietudes de las comunidades de la Sierra Norte de Oaxaca había sido generar actividades económicas alternativas que favorezcan la utilización sustentable de sus recursos naturales”.

En su página http://www.cec.org/es/content/conservación-ambiental-y-desarrollo-integral-de-pueblos-mancomunados, refirió que “con una economía basada fundamentalmente en la explotación forestal y una organización comunitaria eficiente, las comunidades han podido mantener un equilibrio ejemplar entre sus necesidades de desarrollo y la conservación de sus bosques, considerados entre los mejor preservados del país”. Al respecto, el gerente general reconoció que hubo atrasos para desarrollar estas propuestas, pero “desde hace un año retomamos estas acciones y llevamos un avance del 50 por ciento”.

Premiados con el mérito forestal nacional 1999, los Pueblos Mancomunados -representados por gerentes, las y los trabajadores- coincidieron que los bosques son vida, y que detrás de cada pieza aserrada y transformada, hay agua, oxígeno, una comunidad y familias, por lo que pidieron a los gobiernos municipales, estatal y federal consumir lo que las comunidades producen como son sus muebles de madera, en beneficio de todos quienes dependen de esta actividad.

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