Momentos en que deshacen una de las mojoneras de la minera Plata Real, en Oaxaca.

La Tlacuila @yotlacuila / Animal Político

Los pueblos indígenas se han destacado no sólo por cuidar la naturaleza y el entorno en el que viven, sino por luchar en contra de los depredadores; y en Latinoamérica uno de los principales depredadores, si no es que el mayor, son las empresas mineras canadienses.

Noam Chomsky afirma (en este video) que los pueblos indígenas están salvando al planeta de un desastre ambiental. Se refiere a los activistas indígenas que están luchando por la conservación del medio ambiente y a las comunidades que combaten a las empresas que saquean los recursos naturales, particularmente en América Latina.

Por otro lado, un informe del World Resources Institute publicado recientemente explica que los territorios en manos de indígenas contienen el 80 por ciento de la biodiversidad del planeta y que la mayoría de los bosques se encuentran en tierras comunales. Menciona también que los indígenas y las comunidades locales protegen los ecosistemas, y pone como ejemplo (entre otros) que la deforestación en la Amazonia es 50 % menor en territorios indígenas que en el resto.

Efectivamente son los pueblos indígenas quienes, sobre todo en las últimas décadas, se han destacado no solamente por cuidar la naturaleza y el entorno en el que viven, sino por luchar en contra de los depredadores; y en Latinoamérica uno de los principales depredadores, si no es que el mayor, son las empresas mineras canadienses.

Un estudio publicado por la Universidad de York de Canadá compila información sobre incidentes de violencia y criminalización vinculados con las industrias mineras de dicho país en América Latina del año 2000 al 2015. Documenta 44 asesinatos, 403 personas heridas y 709 casos de criminalización (órdenes de arresto, detenciones, etc.) en 14 países. Aclara que solamente incluye los que se pudieron corroborar mediante más de una fuente y que además existen amenazas de muerte, destrucción de propiedades y desplazamientos forzosos, entre otras formas de violencia generadas por dichas industrias. Afirma que el gobierno canadiense no está afrontando esta situación.

Guatemala y México son los países con mayor violencia registrada; en nuestro país el estudio documentó ocho muertes, dos desapariciones, 14 personas heridas, 83 acusaciones u órdenes de arresto y 35 detenciones. En Guatemala son 12 los muertos y 89 los heridos, además de dos desaparecidos, 11 víctimas de violencia sexual, 23 personas con órdenes de arresto y 71 detenidos.

A estos casos habría que agregar muchísimos más que no han sido denunciados o reportados, o que no se vinculan directamente con las mineras aunque indirectamente tienen que ver con éstas. A la violencia se suman además la contaminación, los incontables daños al medio ambiente y las enfermedades que genera la industria extractiva.

El gobierno de Canadá y su primer ministro Justin Trudeau han ignorado múltiples llamados de Naciones Unidas y de diversas organizaciones que les solicitan tomar medidas en este asunto. Es evidente que sus intereses económicos están muy por encima de su preocupación por el medio ambiente y por los derechos humanos. Al paso que van, no solamente seguirán la violencia y la contaminación sino que, por mucho que luchen los pueblos indígenas, no podrán salvar al mundo del desastre ambiental.

http://www.animalpolitico.com/blogueros-codices-geek/2017/03/24/mineras-canadienses-pueblos-indigenas/


 

La Tlacuila

Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) es etnóloga egresada de la ENAH. Trabajó muchos años con organizaciones indígenas en cuestiones de comunicación, entre otras, coordinó un proyecto de incorporación de organizaciones indígenas a internet a finales de los 90, proyecto con el cual se convirtió en fellow de Ashoka (red internacional de emprendedores sociales). En los últimos años se ha dedicado a difundir información de los pueblos indígenas en la prensa escrita, colaborando con diarios como Excélsior en 2006 y Milenio de 2007 a 2010.

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