Horacio Corro Espinosa

Me dijeron que huachicol quiere decir “el que saca”, y huachicolero, es el que saca y esconde para vender más tarde. No sé si esta definición sea cierta.

Huachicoleros. Así les llaman a los que se dedican a ordeñar los ductos de Pemex, principalmente de la tubería que corre del estado de Veracruz a Puebla, y de Puebla a los límites del Estado de México.

A lo largo de esa línea es donde se han registrado los sucesos más conocidos de robo de combustible. Estos datos pertenecen al gobierno del estado de Puebla.

Por el tendido de las tuberías de Pemex la delincuencia organizada trabaja afanosamente en esa zona. El ducto nace en Minatitlán, Veracruz, y termina en la Ciudad de México.

De acuerdo a cifras de Pemex, en el 2015 se detectaron 815 puntos de ordeña. Para el 2016 la cifra casi se duplicó.

Hay una pregunta que muchos nos hacemos: ¿cómo operan para ordeñar los ductos? ¿Cómo es que no les explotan cuando cortan y pegan?  Algunos me dijeron que como se trata de una mafia, todos entre todos tienen mucha comunicación. Los operadores de Pemex le informan a los chupaductos los horarios que estarán vacías las tuberías. Dentro de ese tiempo aprovechan para abrirlos y colocar las salidas para el robo.

Me dijeron también que los mismos operadores de Pemex informan a los ordeñadores lo que va a transportar el tubo, si Magna o Premium.

Los huachicoleros venden el producto mucho antes de tenerlo en la mano, así que una hora de ordeña lo ofrecen en 300 mil pesos. ¿A cuántos litros equivale una hora? Eso casi no se sabe, pues la salida del combustible es de acuerdo a la presión que se le inyecta a las tuberías.

Y ¿dónde va a parar esa gasolina robada? Principalmente se vende en las poblaciones cercanas a donde se encuentran las tuberías; pero como en esa zona ya hay mucha competencia, los huachicoleros salen a buscar nuevos horizontes. Fue así como llegaron a la mixteca oaxaqueña.

La ordeña de tuberías no es nueva. Lo relevante del caso es que durante el sexenio anterior, el de Gabino Cué, ningún huachicolero había podido entrar a Oaxaca.

Desde que llegó Alejandro Murat al gobierno del estado, este producto robado comenzó a venderse en Oaxaca con todas las facilidades.

Incluso, ya hay algunas gasolinerías de la mixteca que están vendiendo combustible robado.

Mucha de esa gasolina se vende en casas particulares, principalmente en estas poblaciones: Silacayoapan, Santiago del Rio, Huajuapan y Tonalá.

Desde luego que la gasolina robada es más barata que la comercial. En la mixteca se puede comprar a 10 pesos el litro. En comparación a Amozoc o Tepeaca, por ejemplo, lugares cercanos a los ductos de ordeña, el precio es mucho más barato: 6 pesos.

Pero para que se sorprendan un poco, les diré que algunos de los que ofrecen ese producto robado son algunos servidores públicos del gobierno del estado de Oaxaca. Los mismos gasolineros se han sorprendido que funcionarios estén en este negocio.

Según calculan los gasolineros, sus ventas han bajado entre un 30 a un 40%. Los taxistas son los que más consumen el producto de 10 pesos aunque sea de dudosa calidad.

A esos consumidores de gasolina robada les tengo malas noticias. Muchos de esos litros que llegan a la mixteca no es auténtica gasolina, se trata de un producto que se llama gasolvente. Al gasolvente le echan un poco de gasolina roja o Premium, y aparenta ser buena.

Desde luego que los vehículos jalan, no se siente ningún cambio en la potencia del motor, pero en corto tiempo el gasolvente va a tronar la vida del auto. Si no lo creen, sigan usándolo para que vean los resultados.

 

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