Por Agencia

Efrain perdió la cuenta de los días que estuvo en el mar hasta que un buque con bandera griega lo rescató. Un día antes, en una noche con luna llena su compañero había muerto, aun no sabe si fue el cansancio, las heridas, la deshidratación o su edad avanzada, solo unas horas más y habría sobrevivido como él.
Cristobal Hernández Becerra ya era grande, junto con Efrain García Ramírez zarparon de Santa Cruz Huatulco a pescar tiburón. Utilizaron, rentada, la misma embarcación que hace más de 15 días antes había sido rescatada junto con tres pescadores tiburoneros que sobrevivieron a 10 días de naufragio.
Fue otra vez el motor.
Otra vez a la deriva; ahora con dos tripulantes, esta vez la lancha no resistió los embates de las olas de un mar embravecido.
El relato de Efraín fue con voz débil, la mañana después de la primera noche en su casa, con su familia, con su esposa y sus dos hijos; aun se le escucha el alma agitada.
Platicó con el periodista Humberto Cruz, durante el noticiero matutino más escuchado tanto en los Valles Centrales como en algunas regiones del estado de Oaxaca, entre ellas la Costa a través de la emisora local Estéreo Huatulco.
Efraín aceptó la entrevista para agradecer a todas las personas que se preocuparon por él y su tripulante, al presidente municipal, al gobernador de Oaxaca, a sus compañeros pescadores y a quienes pidieron por ellos en sus oraciones.
El relato lo hizo con voz tenue, como quien se queja en voz baja, de repente se le quiebra la voz y se le inundan los ojos.
Segun explicó, en los primeros días a la deriva sobrevivieron con pescado crudo puesto al sol fileteado y un poco de agua.
Después de que el mar volcó la lancha vino la verdadera batalla por la vida.
Don Cristóbal le daba ánimos porque ya no tenía fuerzas. Efraín reseña que luchó durante dos días para desmontar el motor para que no se hundiera la lancha. Las olas lo azotaban contra las aspas pero finalmente lograron mantenerla a flote, volcada pero todavía un poco útil.
Al paso de los días ya no tenían agua ni alimentos, Efraín dice que don Cristóbal lo ayudó para subir al lomo de la lancha, él le daba más agua de la ración porque debido a su avanzada edad era el que más la necesitaba.
Durante todos esos días de naufragio casi no durmieron, no se podía.
-De que hablaban en esos días?
Preguntó el reportero.
-Hablamos de qué haríamos para regresar con las familias; dijo Efraín y en ese momento se derrumbó. A punto del llanto dijo que fue como un padre para él antes de que lo reclamara el océano. Tal vez fue la hipotermia.
Efraín relata que para sobrevivir bebió la sangre de un ave que llegó a la lancha. Mató también una tortuga y también bebió su sangre y comió su carne.
Cuando finalmente fue rescatado por un buque petrolero con bandera griega, el capitán de la embarcación estaba sorprendido. Fue encontrado a más de 250 o casi 300 millas náuticas mar adentro, frente a las costas de Acapulco.
El buque debió desviar su ruta y acercarse a aguas territoriales y no de México. Le dieron de comer, curaron sus heridas y le dieron ánimos hasta que lo entregaron para llevarlo a tierra firme.
-Regresará al mar?
Preguntó el reportero.
-No sé; debo dejar que pase todo esto y después sabré si regreso, dijo Efraín quien disfrazó un suspiro con una exhalación.
La mañana, durante la entrevista, el mar estaba inquieto. A lo lejos parecía azul y apacible. A las playas llegaban olas grandes como caricias toscas de un océano inmenso, poderoso, generoso, pero también letal.

COMPARTIR