Defraudan a 33 personas de Santiago Chilixtlahuaca con supuesto apoyo para vivienda.

NATHALIE GÓMEZ

SANTIAGO CHILIXTLAHUACA, Huajuapan, Oax.- 33 personas de comunidad perteneciente a la ciudad de Huajuapan que confiaban en mejorar su calidad de vida a través de un apoyo de viviendas fueron defraudadas por una empresa, cuyo responsable les dice ahora que ya no quiere saber nada de ellos.

Los cuartos de tres por cuatro metros de superficie presentan cuarteaduras y goteras, fueron construidos con una tonelada de cemento únicamente, con la mayoría de material prestado o que tuvieron que comprar los “beneficiarios”, pues no alcanzó.

No tienen puertas, ventanas, pintura ni la instalación de la electrificación, a pesar de que les habían prometido que iban incluidos; además, se le adeuda el pago de mano de obra a la mayor parte de los albañiles y sus ayudantes que fueron contratados por la persona encargada del supuesto programa.

El pago de la renta de la bodega donde se guardó el material de construcción que les llevaron y que el responsable “desapareció” de un día para otro, es otro de los pendientes que tiene la empresa que llevó más problemas que beneficios, aseguran pobladores.

Les llevaron esperanza

Todo empezó el año pasado, aproximadamente en el mes de julio de 2016; arribaron a la comunidad de Santiago Chilixtlahuaca “un señor, un joven y una muchacha, quienes se presentaron como como representantes de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu)”.

Les informaron principalmente a mujeres, que por parte del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), desconocen si municipal o estatal, 35 familias de esta comunidad habían sido seleccionadas para ser beneficiadas por un programa denominado Ampliación de vivienda o Un cuarto más.

Para ello, les solicitaron copias de las escrituras de un predio donde se construiría (mismo que debía ser plano), de la credencial de elector del propietario y del comprobante de domicilio (documentos que tuvieron que dar en dos ocasiones porque al parecer los habían perdido, dijeron).

Después de una inspección del supuesto personal de Sedatu, en otra ocasión les informaron que finalmente 33 personas cumplían con los requisitos para la construcción. En agosto tomaron las fotografías de los predios donde se edificarían.

La versión de los afectados es que en septiembre se presentó en la comunidad el supuesto contratista y su hijo, quienes les dijeron que serían los encargados de ejecutar las obras hasta su terminación.

Posteriormente acudió el contratista y a través del aparato de sonido de la localidad, llamó a los maestros albañiles que querrían trabajar y los que asistieron, hicieron el trato con él.

El acuerdo era que les pagaría la cantidad de 7 mil pesos por cada casa (cuarto de 12 metros cuadrados), y de esa cantidad, el albañil le pagaría a los ayudantes que requiriera, todos optaron por sólo uno.

A finales de septiembre y principios de octubre iniciaron los trabajos pero el contratista les exigió que a más tardar en dos semanas, los trabajos deberían estar terminados.

Empiezan los problemas

En el proceso de construcción comenzó a faltar material: block, varillas, cemento, no había clavos ni madera para cimbrar, tampoco las mangueras para la instalación del cableado.

En cuanto el contratista llegó, los lugareños le dieron a conocer la situación: “él nos pidió que lo compráramos con la promesa de que nos lo iba a devolver, así lo hicimos pero nunca cumplió con su compromiso”, expusieron.

“Yo le dije que me faltaba arena y las mangueras para la instalación de la luz, me dijo que éstas las comprara y que me iba a conseguir arena, supe que a todos les fue a preguntar si tenían un poco que les sobrara, y de paso les quitó el material que aún tenían, pero jamás me trajo la arena que me prometió”, señaló otra de las afectadas.

Una muchacha se presentó al principio de este proceso de construcción, dijo ser la supervisora, pero ya no regresó cuando surgieron los primeros problemas, abundaron.

Con supuesta urgencia, obtuvo firmas

“El constructor nos visitó hasta tres veces con documentos que supuestamente urgía que firmáramos, nos molestaba porque nunca nos dejó leerlos, siempre nos decía que iba de prisa porque tenía que recorrer muchas casas pero que confiáramos en que era para pedir más material para concluir las obras y que se nos repusiera en dinero lo que habíamos puesto”, afirmó Rosalía, otra de las afectadas.

El contratista guardaba su material en una casa ubicada en la población, a orilla de la carretera Huajuapan-Mariscala.

Aseguran las familias afectadas que de un día para otro, el contratista que identifican solamente como Valdivieso, se llevó todo lo que había guardado sin decir nada, que incluso se fue debiendo la renta del lugar.

Así transcurrieron las semanas y meses; la última vez que el constructor visitó la comunidad fue la tercera semana de diciembre que llegó por más firmas.

Como era de esperarse, se topó con el reclamo de las personas a las que les adeudaba el material que había faltado o el dinero que habían puesto para comprarlo los beneficiarios y el pago de los albañiles.

Nuevamente prometió que regresaría del 15 al 20 de enero con el dinero faltante para la culminación al 100 por ciento, por lo cual los habitantes ya se imaginaban cómo iba a quedar su casa, pintada de blanco, con puerta y ventana, hasta con una palmera en la entrada, como él les prometió, porque así estaba el proyecto.

Desde esa fecha no se ha vuelto a presentar en la comunidad, por lo cual los pobladores lo han buscado vía telefónica y ya no responde, hay quienes han ido a sus oficinas ubicadas en Huajuapan, pero aseguran se esconde ya que en su oficina cuenta con dos filtros y cámaras de vigilancia en cada uno, mencionan.

Piden ayuda al gobierno

De esta situación, las personas afectadas informaron al ayuntamiento de Huajuapan de León, pero esta administración, a través de la Regiduría de Participación Ciudadana y Derechos Humanos, informó que no tenían conocimiento de nada, pero que les apoyarían a investigar qué pasó.

Las y los afectados también enviaron un escrito al delegado estatal de la SEDATU, Elpidio Concha Arellano, aunque hasta el momento no les ha respondido.

En su escrito dirigido a esta dependencia, explican la situación y solicitan que las viviendas sean terminadas tal y como se les informó de manera verbal que quedarían ya que a la fecha a todas les faltan instalaciones eléctricas, impermeabilizantes, puertas, ventanas y pintura (aunque no lleve la palmera, dicen resignados).

También piden que se realice el pago acordado a los maestros albañiles que trabajaron en la construcción de las viviendas, pues esto ha causado conflicto entre los mismos pobladores de Chilixtlahuaca.

A esta información anexaron la lista de beneficiarias afectadas y faltantes de las viviendas y solicitaron la presencia de personal de la SEDATU para que realice una inspección ocular y se continúe el trabajo hasta terminarlo, ya que a menos de un año de su edificación, por el escaso material que se les dio a los albañiles para trabajar, presentan severas afectaciones.

La señora Josefina Ramírez Espinosa vive en la casa de sus hijas que se ganan el sustento en Huajuapan, era la primera vez que a su edad avanzada iba a tener su propio cuartito para vivir, pero no lo puede hacer porque el lugar está inhabitable. Como pudo y con el apoyo de sus hijas, compró el material que le faltaba, pero la obra sigue inconclusa.

El señor Lucino Hernández Osorio, otro de los beneficiarios, murió sin ver terminado su cuartito, a cargo se quedó su hija Yolanda Hernández Ramos, quien también demanda su culminación.

Ricarda Griselda Osorio Soriano, Rosalía Ramos Espinosa, Carmen Hermelinda Chávez Rivera, Catalina Cabañas Guzmán, Guadalupe Ramos Ruiz y Gloria Maribel Espinosa Osorio, son algunas de las afectadas, sin contar a los maestros albañiles a quienes les deben miles de pesos por su trabajo.

Cuartos nuevos, pero dañados

Filtraciones de agua que en algunas casas ya dañó el piso por las lluvias recientes, cuarteaduras en medio de las puertas y ventanas, y la caída del rebocamiento de alrededor de un centímetro de grosor, son las características en común que presentan estos cuartos hasta esta primera semana de junio.

De acuerdo a los albañiles, estas afectaciones no eran para menos, ya que se ocupó una tonelada de cemento (20 bultos), para la cadena de desplante y cerramiento, el piso, la loza, el aplanado y para colocar el block en un cuarto de tres por cuatro metros de superficie.

Los pobladores aseguran que, de entrada, se les pidió que el suelo fuera plano, para no tener la necesidad de ocupar maquinaria para emparejarlo, y tampoco se ocupó nada para los cimientos, pues afirman que “sólo se escarbó 20 centímetros en las esquinas donde además, se ocupó Armex, en lugar de varilla”.

“Si a nosotros nos hubieran dicho que de por sí iba a terminarse así la obra, veíamos la forma de hacer esta inversión pero esta no es la manera de venir a engañarnos, el señor vino y tomó un montón de fotografías de los avances y nunca regresó, no sabemos si justificó que ya las entregó como tenían que ser y se quedó con el material y el dinero que no puso, total, ya llevaba nuestras firmas, las que nos sacó sin dejarnos leer sus documentos”, condenaron.

Otro problema ha sido la molestia entre algunos de los albañiles y los beneficiarios, pues al haber trabajado y no recibir su pago por parte del señor que los contactó, demandan a los dueños de las casas que ellos cubran el pago que quedó pendiente, a lo que ellos responden “¿y yo de dónde?”.

Reciben amenazas, en lugar de soluciones

“No andes desacreditando a mi empresa, esto te puede salir muy caro”, fue lo que el maestro albañil Manuel Osorio Reyes recibió como respuesta la última vez que habló por teléfono con el señor Valdivieso, día en que le dijo “ya no quiero saber de ustedes, ya olvídense mí”.

En su caso, construyó tres cuartos aportando sus clavos y prestando sus maderas porque no le dieron para trabajar, por cuya edificación el compromiso era que le pagarían 21 mil pesos (7 mil por casa), de los cuales sólo le dieron 12 mil (faltaron 9 mil pesos), de ahí que también le debe a su ayudante.

“Mi madre estaba agonizando y yo tuve que investigar por mi cuenta en dónde lo podía localizar, porque aquí simplemente ya no se aparece. He ido a buscar a ese señor pero nada más los empleados salen y dicen que nunca está, pero como tiene dos cámaras, en sus entradas, es seguro que se niega”, señaló.

Condenó: “No es posible que ellos vengan, se enriquezcan viéndonos la cara y aprovechándose de nuestras necesidades, uno sigue en la pobreza por lo mismo de que todo son puras tranzas”.

Pidió a las instancias correspondientes actuar en contra de los responsables, principalmente del señor Valdivieso, pues además, las y los beneficiarios están en riesgo en estos cuartos pues acepta que por el poco material que se les dio para las construcciones, aún y con las advertencias que les hicieron los albañiles de que iban a quedar mal, fueron ignorados.

“Yo trabajo en la albañilería desde que tengo 17 años de edad, sé qué proporción lleva cada construcción y le dije, este material no va a alcanzar, es muy poca varilla, él me dijo que si no alcanzaba le fuera a pedir lo que faltaba a la persona que le rentó la bodega, a la que supuestamente tampoco le pagó y aquí están los resultados, ahora todos tenemos estos problemas por responsabilidad suya”, aseveró.

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