Foto: Rompevientotv

OAXACA.- He decidido hablar sobre esto, porque considero importante poner en foco un tema que la mayoría de la gente lo ve tan natural y que se agrava aún más por las circunstancias de violencia contra la mujer, por las que atraviesa nuestro Estado.

En esta semana me topé con un artículo en una revista de circulación local, de la autoría de Luis Ignacio Velasquez y lo titula “Las barbies del Congreso” en dónde hace alusión a mujeres que -para él no trabajan- en el Congreso del Estado, en dónde relata un “perfil de mujer” que a su consideración merecen ser calificadas como “carga teléfonos”, “carga carpetas”, “damas de compañía”. Porque para este señor, la forma de vestir de una mujer le da derecho a criticar y a catalogar a las mujeres.

A este señor nunca se le ocurrió preguntar e indagar en las trayectorias profesionales o la preparación académica de las mujeres a las que alude o muestra en fotografías, en este artículo misógino y machista no se le ocurrió preguntar si sus palabras dañarían de forma irreparable la reputación de estas jóvenes aludidas, solo juzgó y escribió sin mirar consecuencias.

Opiniones como la de Velásquez normalizan la violencia contra las mujeres y promueven ideas erróneas y machistas. Me gustaría saber cuántos artículos ha redactado el señor Velásquez sobre la forma de vestir de los hombres, quiero saber cuántas veces ha cuestionado la capacidad de ellos a partir de la ropa que utilizan, seguro ninguna, pues déjeme informarle señor Velásquez que esto es violencia de género.

Para él resulta natural catalogar mujeres a partir de su vestimenta: existen las “verdaderas secretarias” y las “acompañantes”, a quienes llama así por la forma de vestir.

Esa forma de pensar es la misma que justifica los feminicidios: “la mató por infiel”, “la violaron porque traía minifalda”, “la acosaron porque salió sola en la noche”.

La mujer y como experiencia propia, en ámbitos políticos, casi siempre somos puestas bajo sospecha, incluso como si fuera ilegítimo, siempre está en duda nuestra capacidad y experiencia, una mujer en política ha sido catalogada como “dama de compañía” tal y como lo plasma vilmente en su artículo el señor Velásquez, no importa cuánto te esfuerces, no importa cuánto estudies, no importa cuánto trabajes… sola basta ser mujer y usar vestido para ser criticada y puesta en vigilancia.

Las mujeres nos abrimos huecos con mucho esfuerzo y con “la lupa” encima, de mucha gente como usted, que piensa, que está bien criticar por el género, por la apariencia o incluso por la vida personal.

Señor Velásquez quiero apelar a su conciencia y pedirle que no haga apología de la violencia contra la mujer, no promueva ideas misóginas y machistas, siento que el papel de un periodista debe ser fundamental es estos casos, deben ser portavoces de injusticias y quienes contribuyan a eliminar las telarañas en la cabeza y ayuden a cuestionar la realidad con ética, apuéstele por cambiar el periodismo del morbo y amarillista por el profesional y responsable.

Nuestro Estado esta pasando por un problema muy duro de violencia contra la mujer, ha ido incrementando estrepitosamente el asesinato de mueres oaxaqueñas, actualmente en nuestro estado es asesinada una mujer cada 3 días, ponga su grano de arena y no fomente la violencia contra la mujer, sea parte de la solución y no del problema.

¿Cuál debería ser el papel de un periodista frente a la violencia de género y violencia política contra las mujeres?

Jacqueline Ramírez Espinosa