Paulina RÍOS

OAXACA, (#pagina3.mx).- Por fin, el controvertido Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca será inaugurado este jueves 7 de septiembre de 2017, aunque no en el Cerro del Fortín donde se tenía previsto, sino en lo que será el majestuoso Parque de las Canteras, con un proyecto diferente, adecuado a la naturaleza del lugar y formando parte de un conjunto integral.

“Es un sueño que hace un par de años, yo ni por los forros pensaba que iba a ser así; sin embargo, es una realidad”, señala el creador de la magna obra que en un principio contenía solo 12 proyectos concatenados, iniciando con el Archivo Histórico de Oaxaca (AHO) y por el cual recibió un premio internacional.

En entrevista con pagina3.mx, Ignacio Mendaro Corsini comenta que verlo terminado es prácticamente un milagro, y no por hacer el proyecto del Centro luego de que el gobernador se lo pidiera cuando se decidió cambiar todo del que se tenía en el Cerro del Fortín, y del que consideró que hubiera sido un rotundo fracaso.

Si no porque con una obra que abarca más de 22 mil metros cuadrados de construcción en un proyecto integral y sustentable de más de 11 hectáreas, los problemas empiezan a darse cuando interviene el Estado, por las ansias de notoriedad de los funcionarios y las prepotencias que se presentan, dice.

El arquitecto nacido en 1946 en la ciudad de Marquina, en la provincia de Vizcaya, España, reconoce sin embargo que la concreción del Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca es una realidad gracias a un motor secreto y oculto, sin el cual, prácticamente hubiera sido imposible consolidarlo: María Isabel Grañén Porrúa.

“Al igual que con un libro, puedes tener un buen argumento central, una serie de historias paralelas que refuercen el momento central, todo puede estar muy bonito, centrado, pero si no tienes alguien que te escriba las palabras adecuadas, que te pone los puntos y las comas donde debe de ser, resulta que puede llegar a ser una cagada.

“Entonces, el chiste está en conseguir todos esos complementos, porque el arquitecto no es como un pintor o escritor que hace sus cosas y ya está. El arquitecto necesita de los 900 hombres que están trabajando, del constructor y de convencerlo.

“Si no hay un buen constructor de por medio, te la juegan en cada rincón. Si no hay una buena propiedad, tampoco. Para mí, siempre ha sido la propiedad Harp Helú. La propiedad era perfecta, pero después la propiedad del proyecto lleva implícita la complicidad con la propiedad del Estado.

“Ahí es donde empieza a aparecer toda la problemática de funcionarios, de ansias de notoriedad de los personajes que intervienen, de prepotencias y ahí ya no se puede”, confiesa.

“Pero si vas encontrando gente, que he ido encontrando eh, que ejecutaba el proyecto y que lo hacía suyo, todo iba bien, pero en el momento en que aparecían los contrarios, también podían hacer mucho daño.

“Pero milagrosamente se ido salvando, no sé cómo, no sé cómo ha sido, pero es un milagro, una casualidad en cómo que se han ido resolviendo los problemas”, manifiesta gustoso al recordar que la obra estuvo parada mucho tiempo porque la primera empresa quebró y después en solo cuatro meses se logró.

LA INTERVENCIÓN DE MARÍA ISABEL GRAÑÉN PORRÚA

-¿Cómo llega a Oaxaca a hacer este proyecto?

Verás. Yo hice el Archivo de Toledo (en Toledo, España) y en un momento determinado la doctora Grañén, que estaba muy determinada en hacer el archivo en Oaxaca, vio esa obra y a partir de ahí me invitó.

“El Archivo de Toledo ha sido la obra más complicada, más comprometida. Me tiraban huevos cuando iba a Toledo, fue lo más desagradable en toda mi trayectoria que se pueda imaginar; sin embargo, poco a poco se fue reconociendo esa obra.

“Yo me hacía el remolón, decía: irme a México para dar una conferencia, …son muchos kilómetros, hasta que al final vine y me encontré con todo esto y me enganchó completamente y ahí empieza la historia, lo cual es bueno para transmitírselo a los jovencitos.

“Trabajar, no por la inmediatez si no por el gusto de hacer el trabajo es algo que deberíamos transmitir más a los jovencitos, que no vayan por la inmediatez de lo que les van a dar, que piensen en otras cosas, en dejar huella, en hacer algo en que verdaderamente dejen su corazón, que realmente les guste, que no digan es que no me pagan; que no te importe, te pagan lo que te pagan, no pasa nada, trabaja para la obra bien hecha”, exhorta.

-¿Deja su corazón aquí?

Yo dejo mi corazón en cada una de las obras, pero especialmente en esta.

Pero lo que quiero decir es que no hay obra grande sin un buen cliente y sin una buena constructora o constructor. En este caso, pongo la mano sobre el fuego, para decir sobre el corazón que ha metido aquí la doctora María Isabel Grañén, a través de la Fundación Harp Helú.

Eso ha sido de alguna manera el motor secreto, oculto, pero que ha sido el motor que ha movido a funcionarios, a políticos y que ha conseguido que al final esto sea así, afirma categórico Mendaro Corsini al reconocer el esfuerzo de la doctora en Historia del Arte.

“Ahora lo que hay que hacer es explotarlo bien y gobernarlo bien, pero yo creo que sí se va a gobernar bien, porque es demasiado importante para abandonarlo”, expone sobre el futuro del Centro.

LA OBRA

Y a poco de que el Centro de Convenciones sea inaugurado, el arquitecto español aún no sale de su asombro al ver el avance de la construcción que se tiene hasta el momento, pues se ha realizado en solo cuatro meses, donde cerca de un millar de hombres y mujeres han trabajado día y noche sin parar.

Durante el recorrido por la obra ubicada en el municipio de Santa Lucía del Camino, lo primero que muestra el arquitecto es una construcción que parecen cavernas a un lado del camino que tiene que atravesarse viniendo de lo que será el estacionamiento -el que por cierto aún ni siquiera está con visos de realizarse-, hacia el interior del parque.

“Esto es como las cisternas de la basílica de Estambul (en Turquía). Entra toda el agua de lluvia de todo el recinto, limpia e inmaculada, se trae a una cisterna gigantesca. Todas las aguas de lluvia se van virtiendo aquí a la poza.

“O a la inversa, cuando haya poca agua se extraerá de las pozas, se filtrará y se traerá aquí, para el riego, para el mantenimiento del parque, para sanitarios, para todo, es un proyecto sustentable, la intención es que aquí no se desperdicie ni una gota de agua. Hay que aprovechar el agua en épocas húmedas”, comenta convencido de la sustentabilidad y el aprovechamiento de cerca de un millón de litros cúbicos.

Mientras caminamos, explica que en ese pasaje habrá unas pantallas que estarán diciendo lo que hay, y ejemplifica: “El concierto de Joaquín Sabina viene tal día y será a tal hora. Que pueden sacar las entradas para el Teatro de la Roca. O en el Recinto ferial se ha puesto en marcha tal evento.

“Es decir, los eventos o el deporte, lo que haya te lo están diciendo aquí en las pantallas”.

Y aquí encima, abunda, estará un jardín lleno de cactáceas, una cafetería, hay un montón de cosas, señala emocionado, pero confiesa un tanto apenado que el único lugar en el que no hay una rampa para personas con capacidades diferentes es el Mirador de los Novios.

Pero de inmediato remedia la situación y lanza: Tendrán que subirles en brazos, qué mejor muestra de amor.

Desde este Mirador, porque hay otro, se tiene una vista excepcional de todo el complejo: el Bosque del Deporte, el Teatro al aire libre, el Archivo Histórico de Oaxaca, las pozas -en las que busca que puedan ponerse barquitas para recorrerlas, como en el Parque del Retiro, en Madrid, España.

También se aprecia la parte más importante del proyecto, donde según el creador de la obra está la génesis: un amplísimo patio donde está al descubierto la piedra característica de Oaxaca: la cantera, que más adelante se une con otra parte fundamental, el agua de las pozas.

Muy cerca y abajo de este Mirador, están el Recinto Ferial, el Centro de Negocios y el tan cacaraqueado y controvertido Centro de Convenciones que este jueves será inaugurado por el Presidente Enrique Peña Nieto y luego en el Gran Salón, con capacidad para unas tres mil personas, se realizará un congreso internacional.

Con ello, el arquitecto espera que no se paren las obras para que pueda concluirse completamente el proyecto, puesto que si se sigue con el mismo ritmo de trabajo, todo estará totalmente acabado en noviembre próximo, aunque sin el estacionamiento que se pretende sea subterráneo y con capacidad para al menos 250 vehículos.

LOS RETOS

Otros de los retos que enfrenta el Parque de las Canteras, además de esperar a que continúen los trabajos, son que el pueblo de Oaxaca lo conozca, lo disfrute y lo ame; y, construir un colector para las aguas pluviales que se estancan en la calle, al frente del enorme edificio color adobe mixteco, para que desemboquen en el río aledaño y no en el las cisternas construidas para almacenar agua limpia.

“Seguir con los trabajos dependerá de los recursos. Lo está construyendo el propio gobierno, hay un funcionario que esto lo ha hecho suyo, que está aquí día y noche, el subsecretario. El secretario también está, pero el subsecretario está aquí permanentemente, y espero que así siga”.

-¿Y los maestros?

Bueno, ya se irán contagiando. Hoy he venido con un taxista que decía: Esto es para los ricos, cobrarán para jugar futbol, esto no servirá para los pobres, ¡nos han quitado el estadio con el que podíamos jugar!

Le he dicho: Mire, aparque, eh. Lo cojo del brazo y le digo véngase conmigo que le voy a enseñar. El guardia decía que no podía entrar, pero por supuesto que puede entrar y lo he metido aquí para que lo viese. Se ha quedado impactado.

Es decir, yo creo que hay que contagiar. Limpieza llama a limpieza, riqueza llama riqueza, y cultura llama a cultura.

He hablado con Pascual, en cuanto pase el evento de inauguración y se vuelvan a cerrar las puertas para seguir terminando la obra, hay que organizar visitas guiadas los domingos, que vengan aquí los que quieran, que recorran todo, que se dé a conocer es algo obligado.

Es un proyecto para disfrutar, con materiales amigables, en los pasos no hay cemento, es tierra, piedra, agua, habrá bancas para sentarse, pueden llegar cómodamente hasta el Archivo Histórico en sillas de ruedas porque todo está unido, cosido, sin un solo escalón, comenta.

-¿Ha dejado su corazón aquí?

La verdad es que sí, ¡eh! Y con gran satisfacción. Si me dijesen que volviese a repetir esta historia, me lo pensaría; pero al final, cuando ves todo esto, porque ha estado a punto de fracasar este proyecto por la cantidad de presiones, de vaivenes, la cantidad de historias que lleva implícita una obra de cinco años en Oaxaca, con un cambio de gobierno, vale la pena porque ”todo es difícil en Oaxaca”.