Foto: Comunidad Blanca Flor, Bacalar, Quintana Roo. Autor: Henry Picado.

Emmanuel González-Ortega

a) Se han revocado los permisos para la siembra comercial de soya transgénica en siete estados de la República Mexicana.

b) Se mantendrá la suspensión a la siembra de maíz transgénico México.

Estas noticias, conocidas la semana pasada, reflejan la realidad de la actuación de Monsanto en nuestro país, pero además existen otros escándalos internacionales tales como las demandas de enfermos de cáncer o linfomas y sus familiares por envenenamiento en Estados Unidos, o los casos de corrupción científica y política en Europa y en Argentina por la aprobación para el uso del herbicida glifosato, y los casos que están por conocerse.

El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), órgano dependiente de la Secretaría de Agricultura, revocó a Monsanto los permisos para distribuir y vender soya genéticamente modificada tolerante al herbicida glifosato en los estados de Campeche, Quintana Roo, Yucatán, Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz y Chiapas. El permiso fue revocado a partir de la evidencia de la presencia de soya transgénica sembrada fuera de los polígonos para los cuales se había otorgado el permiso a Monsanto en el estado de Campeche. ¡Incluso los análisis de laboratorio detectaron que se había sembrado una variedad de soya transgénica diferente a la permitida!

Aunque la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM) es en los hechos el marco legal para regular la siembra de transgénicos en México y no considera de fondo los probables daños al medio ambiente o a los seres humanos por la presencia de la tecnología transgénica y los pesticidas asociados, si que tímidamente llama a las empresas interesadas en vender o sembrar OGMs a vigilar los riesgos por la liberación al ambiente de los transgénicos. La literatura científica ha confirmado desde hace mucho tiempo que es imposible controlar el movimiento de transgenes en los cultivos (por movimiento de polen o por distribución de semillas) por lo que desde una perspectiva de cuidado a la extraordinaria biodiversidad y riqueza de ecosistemas que existen en México, y considerando la complejidad de las redes socioeconómicas rurales y agrícolas existentes en el país, no es viable ecológica ni social ni económicamente la presencia de ningún cultivo transgénico en México.

La determinación de la SENASICA indicó que Monsanto provocó un daño grave o irreversible al haber permitido que se sembrara o haber distribuido soya transgénica en un lugar distinto al permiso previamente otorgado por SAGARPA, pero no consideró los daños al medio ambiente o a los sistemas de producción de alimentos que provocan la siembra de soya transgénica en monocultivo, ni el uso descontrolado de herbicidas como el glifosato, que está probado terminan en la cadena alimentaria humana. En particular en la Península de Yucatán, la implementación del modelo sojero ha devastado grandes extensiones de selva, territorio en el que milenariamente ha vivido el pueblo maya y donde habitan cientos de especies animales y vegetales, muchas amenazadas o en peligro de extinción. Se están contaminando las reservas de agua fluvial y subterránea con herbicidas, se están erosionando los suelos y envenenando los cuerpos de las y los mayas, y también de la población mestiza a través del agua. En general, se está perdiendo biodiversidad debido a la práctica agrícola en monocultivo. Estas afectaciones no solamente ocurren en los estados de la Península en los que hasta ahora había permiso para la siembra de soya transgénica tolerante al glifosato, sino en todos los estados en los que previamente ha habido o hay siembra de algún cultivo modificado genéticamente para tolerar la aplicación de herbicidas o con el rasgo de resistencia a insectos (algodón, maíz) pero que lamentablemente no hay evidencia científica o social que documente los daños.

Por otro lado, la prohibición a la siembra de maíz transgénico en México se mantiene por tiempo indefinido. Esto a partir de que el 1er. Tribunal Colegiado en materia Civil de la Ciudad de México envió el expediente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que estudie la constitucionalidad de la demanda y decida finalmente si se mantiene la suspensión a las siembras de maíz. Como se ha comentado previamente, el maíz es la base de la alimentación del pueblo mexicano y México es el centro de origen y diversidad del maíz. Hay evidencia científica de que los alimentos producidos industrialmente con maíz contienen maíz transgénico y trazas del herbicida glifosato; al considerar la evidencia científica internacional que señala afectaciones en la salud de animales de laboratorio que han sido alimentados con maíz transgénico y glifosato, resultaría irresponsable y moralmente reprobable que la máxima tribuna del país permitiera la siembra de maíz transgénico en cualquier parte de México, ya que: los cultivos transgénicos no aumentan el rendimiento agrícola, los cultivos transgénicos implican el uso masivo de herbicidas y fertilizantes, los cultivos transgénicos (y tecnología asociada) erosionarán la diversidad biológica de México, los cultivos transgénicos no son ecológicamente sostenibles, los cultivos transgénicos no mejorarán la economía de los productores agrícolas, los cultivos transgénicos rompen las redes de producción tradicional de alimentos sanos, los cultivos transgénicos dañan la salud. En resumen, los cultivos transgénicos no son equivalentes sustancialmente a los cultivos naturales y Monsanto no alimenta al mundo, ni protege al planeta, pero de origen es una empresa que vende químicos altamente tóxicos a través de enganchar previamente a los productores agrícolas vendiendo semilla modificada, Monsanto viola las leyes y corrompe a la ciencia y a los gobiernos. Todas las aseveraciones anteriormente citadas están documentadas a nivel mundial.

Más información:

https://usrtk.org/pesticides/mdl-monsanto-glyphosate-cancer-case-key-documents-analysis/