Regidores a modo, la corrupción concertada. Foto: Antonio Mundaca.

Antonio MUNDACA | Twitter:@amundaca

TUXTEPEC, Oax., (pagina3.mx).- El 12 de septiembre pasado, el grupo de regidores rebeldes -autodenominado G-8- que durante dos meses fue crítico con la política municipal, fue planchado, mientras los otros siete concejales se adherían al guión de comparsas en sesión de cabildo pública y el voto de calidad del presidente municipal Antonio Sacre Rangel tuvo que inclinar la balanza de las oposiciones y le dio al empate técnico de los dos grupos de regidores un matiz a su favor.

Inclinó la balanza para que los concejales fieles a los intereses del Sacrismo dieran carpetazo a las denuncias de corrupción que se ventilaron por dos meses y medio por parte de los regidores inconformes y amagó con llevar al munícipe tuxtepecano a la destitución por falta de gobernabilidad interna, traducida en problemas en colonias y en una crisis social en Tuxtepec por la pérdida de recursos millonarios de inversión.

El presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado y diputado del PRI, Alejandro Avilés Álvarez, afirmó un día después de visitar el cabildo en Tuxtepec con cierto aire de cinismo concertador: “No era un problema de corrupción, sino de comunicación”. Apagó, o al menos lo intentó, los discursos de obras infladas, nepotismo, prestanombres y mal manejo de recursos públicos que pesaban por parte de los regidores “rijosos” contra Antonio Sacre Rangel y la Comisión de Hacienda integrada por la Síndica Hacendaria, Rosa Isela Cruz Acosta, y el regidor de Hacienda, Francisco Samuel Hernández Oropeza, con un llamado a integrar un grupo denominado G-16.

 

Billetazos

Sospechas del sobre amarillo en la capital del estado. Foto: Antonio Mundaca.
Sospechas del sobre amarillo en la capital del estado. Foto: Antonio Mundaca.

En los días posteriores y antes del cierre de esta edición los concejales “sacristas” y los “críticos del sacrismo” inauguraban y daban banderazos del primer paquete de obras a destiempo, posaban para las fotos junto al ejecutivo municipal y trascendía en los pasillos políticos la sospecha del sobre amarillo, las prebendas en obra pública, los amigos a la nómina y el silencio en los medios comprados a billetazos.

A la etapa de la “reconciliación” entre los regidores inconformes con el munícipe Sacre Rangel se le unieron nuevos actos de represión y el uso de la fuerza pública contra la manifestación de agentes municipales.

Durante los dos meses y medio de la amenazas de desaparición de poderes del G-8 “rijoso”; el otro G-8 (incluido el presidente municipal) guardó silencio.

Se alineó a los “intereses de Tuxtepec”, según el discurso oficial que traducido al lenguaje social significó no perder los privilegios que gozan, las posiciones que cuidan, aceptar las decisiones cuestionables corroídas por la ambición interna, incapaces de resolver los problemas de desigualdad y violencia que ha escalado en Tuxtepec en los últimos meses.

El G-7 no quiso ver la corrupción, prefirieron ser parte de ella y beneficiarse de algún modo, prefirieron el liderazgo autoritario, prefirieron declararse ignorantes de la ley y extender la complicidad sobre el uso de los recursos públicos a discrecionalidad.

El G-7 “Sacrista” sirvió de tapete y vendió caro su amor por diversos intereses, confió una fuente municipal cercana al grupo operativo del Ayuntamiento.

El problema de comunicación, se tradujo en una posible negociación de dinero a cambio de nueva fidelidad institucional.

El G-7 siempre estuvo bien comunicado con las arcas municipales aunque no conozcan ni el techo financiero de las direcciones operativas de su propia área.

 

El G-Tapete

El G-7 Sacrista es un grupo de concejales cuya característica ha sido la falta de decisiones personales. Han sido omisos. Con una inclinación exacerbada a la institucionalidad, con un pretexto sobre ella, y fiel a la manera de gobernar de Antonio Sacre Rangel, a pesar de sus tropiezos, sus excesos, su ignorancia o su demagogia.

Han sido regidores a modo. Han sido regidores de solapa. Y a su manera han llevado agua a su molino personal bajo el discurso del “renacimiento”, empañado por regidores complacientes, regidores de tapate para que pase su amo y señor con todo y caballo, con pruebas aún por descubrirse y evidencias probadas en la opinión pública por los grupos de poder a los que pertenecen y a quienes le deben su posición en el cabildo tuxtepecano.

 

Rosa Isela, la misma piedra

La Síndica Hacendaria Rosa Isela Cruz Acosta ocupa por segunda ocasión dicho cargo público. Fue la primera aspirante a la presidencia municipal que fue planchada. Lanzó una precampaña discreta donde su slogan de experiencia contrastó con las acusaciones de malos manejos en el trienio que compartió con Eviel Pérez Magaña y Cesar Torres Loyo en 2001-2004.

Antes de anunciar su aspiración a la presidencia municipal de Tuxtepec en 2013, fue Recaudadora de Rentas del Gobierno del Estado, puesto donde se mantuvo gracias a su cercanía con Ulises Ruiz Ortiz y en la transición con gente cercana a Adolfo Toledo Infanzón que la mantuvieron en el gobierno de Gabino Cué, precisó personal que estuvo bajo su mando en la oficina gubernamental.

Sobre ella pesan las denuncias de daño a la hacienda pública federal en la sentencia del 1 de marzo del 2011, en poder del reportero. Documento donde el Tribunal Federal de Justicia de la Sala Regional Sureste dictó la resolución DGR/B/11/2007/R/04/010 en el año 2009 como responsable de dicho delito cuando integró la Comisión de Hacienda hace 10 años.

En la última sesión de cabildo, el regidor de Seguridad Pública, Pedro López Delgado, le dijo: “Yo no quiero exponer mi patrimonio por firmar sin saber, o siendo cómplice y que me pase como a ti en otro trienio”, a lo que Cruz Acosta respondió aceptando en parte su culpa: “y tú crees que quiero volver a pasar por lo mismo”.

 

Yuki, la enorme sombra

Chely y Yuki, el grupo compacto. Foto: Antonio Mundaca.
Chely y Yuki, el grupo compacto. Foto: Antonio Mundaca.

La carrera política de Francisco Samuel Hernández Oropeza podría definirse como la sombra de Antonio Sacre.

Fue la única posición real que pudo elegir el munícipe en la configuración de su grupo cercano previo a la contienda electoral. Ha fungido como cómplice y empleado.

Conoce el carácter del gordo y sus ambiciones, como Regidor de Hacienda es el cubre-espaldas ideal de las finanzas que pudieran truquearse en la contabilidad, sostuvieron fuentes que lo conocen de muchos años en su domicilio en Carranza.

Informático de profesión, dicen fuentes internas que se encarga de cargar los papeles, hacer los escrutinios que el jefe no es capaz de hacer. Funge como Abogado del Diablo por la cercanía con el munícipe; le han bautizado algunos contratistas como “la enorme sombra”.

 

Silvia, ¿la científica?

Silvia y Aurora, Regidurías en el vacío. Foto: Antonio Mundaca.
Silvia y Aurora, Regidurías en el vacío. Foto: Antonio Mundaca.

La regidora de Gobernación, Silvia Tiburcio Cruz, ha sido una priista institucional de muchos años. Parte del “Grupo de los Científicos” es una posición impulsada por Miguel Ángel Grajales y Eduardo Sequeda Marcelo, los operadores del PRI en Tuxtepec.

Su designación en el área de Gobernación fue la rifa del tigre, ante la falta de recursos de las direcciones encargadas de la política interna, su regiduría acumula problemas en varias agencias y colonias.

Se ha alineado a Antonio Sacre conforme con su sueldo de regidora y la sospecha de un bono extra, sin confirmar en Tesorería. El premio a su activismo como militante fue una regiduría que colapsa mientras ella promueve a familiares a cargos institucionales, han insistido sus detractores.

 

Manuel, el viejo lobo

Manuel Rodríguez, a las órdenes de Moreno Sada. Foto: Antonio Mundaca.
Manuel Rodríguez, a las órdenes de Moreno Sada. Foto: Antonio Mundaca.

Manuel Rodríguez Rodríguez, regidor de Educación, es el viejo lobo de los G-Tapete. “Los Regidores inconformes hablan mal de la administración porque a ellos les ha ido mal”, dijo el 7 de agosto de 2014.

Y es que si alguien sabe moverse en los telones de los grupos del PRI es Manuel Rodríguez. Aspirante a presidente municipal, beneficiario con Oficialía del Registro Civil en el sexenio ulisista, pertenece al grupo de interés de Juan José Moreno Sada.

Fue el impulsor férreo para que se dé el cambio de uso de suelo, la obra magna disfrazada y chueca que oculta un ahorro en el pago de impuestos de 14 millones de pesos a cambio de una hectárea para la Ciudad Judicial, cuyo beneficiario es la cabeza política del grupo al que pertenece y que estuvo presente en la sesión de cabildo para salvaguardar la futura inversión.

El Regidor de Educación, conocedor de la Ley Orgánica Municipal, ha defendido al Sacrismo con el mismo empuje que buscó quitarle la candidatura en 2012 a la diputación federal a Jaime Aranda Castillo.

 

La dama de élite

A Claudia Aurora Alonso Bravo le tocó la regiduría que casi siempre le dan a la oposición, porque a veces trae más problemas que escaparate, a pesar de que fue una posición de un poderoso grupo político gasolinero y radiofónico.

Familiar de Sacre Rangel, pertenece a la élite de las familias viejas y poderosas de Tuxtepec.

Pocas veces ha hablado en sesiones de cabildo, se ha limitado a levantar la mano y aprobar en fast track los designios del munícipe.

Ha sido criticada a nivel interno por tener un carácter intransigente y saber poco de la operación de un área que incluye cercanía con problemas como el agua potable y los servicios sociales ciudadano.

 

Lo que diga Silvino

Salud y Comercio, "sombras" de Silvino Reyes. Foto: Antonio Mundaca.
Salud y Comercio, “sombras” de Silvino Reyes. Foto: Antonio Mundaca.

Teresa Lechuga Díaz, regidora de Salud, y Agustín Méndez Nolasco, regidor de Comercio, fueron posiciones de Silvino Reyes Pérez cuando lo plancharon con la imposición de Antonio Sacre desde la Ciudad de México como candidato del PRI.

La regidora de Salud es hija de un amigo cercano y de confianza del empresario poblano.

Joven y nueva en la política tuxtepecana, ha intentado proyectar su imagen en los medios bajo la sombra de un comodín que lo mismo se reúne con los regidores rijosos en secreto que con los regidores tapete y acaba consultando a su referente político abarrotero.

Previo a la sesión de cabildo, regidores inconformes aseguraban que Lechuga Díaz no iría o se abstendría de votar. Sin embargo, se alineó a los intereses del Sacrismo después de una reunión en las suites Villa Blanca, previa al día cero del tema de la transparencia.

Agustín Méndez Nolasco, regidor de Comercio tiene una de las carteras más poderosas, pero también con más pendientes por resolver.

En 9 meses de administración, el comercio informal se ha triplicado a pesar de la versión oficial de contenerse y que contrasta con los datos de los líderes comerciantes establecidos.

A pesar de una regiduría poderosa, Agustín Méndez parece el regidor que más se ha perdido en términos sociales y políticos, pocos los conocen, pocos le confían, pocos lo toman como una fuente sólida de información. Su hija es la jefa de Turismo de su misma área, heredada de Barrera Mojica.

 

Los otros pilares del régimen

Pero el G-7 Sacrista no sería el pandero corrompido del presidente municipal Antonio Sacre, sin los otros pilares del régimen. Sin ese grupo de operadores que ante las pifias del munícipe, lo asesoran, lo cubren, se enriquecen y son cuestionados y regañados según su eficacia y premiados según cubran las cañerías.

 

El traidor y el maquillista

El traidor y el maquillista. Foto: Antonio Mundaca.
El traidor y el maquillista. Foto: Antonio Mundaca.

Victorio Alejandro Flores fue herencia Barrerista y viejo funcionario también de la administración de Gustavo Pacheco.

Con Barrera Mojica, fue jefe de Ingresos y Antonio Sacre lo convirtió en Tesorero Municipal, a quien el cabildo dispensó la fianza de ley a pesar de venir de una administración municipal a la que en campaña el presidente municipal calificó de haberse robado los recursos y en un ejercicio mediático también acusó de una deuda millonaria que acabó siendo inflada como golpe político.

Funcionarios de la administración anterior confiaron off the record que Victorio Alejandro Flores fue premiado porque previo al cambio de poderes filtró información delicada al gobierno sacrista. Hoy, sobrevive cercano a las decisiones de Antonio Sacre y la Comisión de Hacienda municipal.

David Fridstein Flores es el director de Obras municipal y el funcionario con mejor proyección en medios; algunos lo mencionan como posible sucesor de Antonio Sacre Rangel, movidos por los negocios conjuntos que se realizan en la actual administración al amparo de la discrecionalidad.

De perfil institucional y sin salirse de la regla, Fridstein Flores ha dado declaraciones confusas y contradictorias sobre el primer paquete de obras del ramo 33 y fondo 33.

Ha sido reacio a transparentar el padrón de constructores y la posible conexión entre él y el empresario Óscar Flores, cuya esposa se encuentra encargada del programa federal Habitat.

Es encargado de recursos destinados a polígonos de pobreza que implican obras públicas, personaje en parentesco con el Director de Obras a quienes los regidores disidentes acusan de trabajar como prestanombres, empresas fantasmas o de reciente creación entre las que estarían como beneficiaros directos el presidente municipal y familiares cercanos.

El terreno de los rumores y las sospechas ante la falta de transparencia.

 

La triada del chayote

La triada que compra a la prensa. Foto: Antonio Mundaca.

Alberto Chávez López es el Secretario Municipal que fue acusado por el G-8 de falsificar firmas de actas y sesiones de cabildo.

Ha sido increpado por ser de los mejores conocedores de las cañerías de la función pública y mantener a varios sectores de la prensa en el silencio gracias al compadrazgo con varios de ellos y una amistad a costa de dinero y cuentas de bares y cantinas.

Coacción que lleva a cabo con el autonombrado Coordinador de Prensa del senador Eviel Pérez Magaña y ex delegado distrital del PRI, cesado de sus funciones el 29 de marzo de 2013.

Ambos acusados por taxistas el 16 de octubre de 2013 de haberse beneficiado con placas de taxis en detrimento de choferes de muchos años.

Ambos son considerados alfiles de Eviel Pérez al interior del municipio y la dupla tras el poder que filtra informes de obras, medios y nóminas al aspirante al gobierno oaxaqueño.

Hasta han sido señalados por reporteros de “rasurar los apoyos” que deja el Senador en sus visitas a la Cuenca y ser el enlace de los convenios de prensa entre el Ayuntamiento y los medios de comunicación oficialistas.

La triada de control de medios la completa el Director de Comunicación Social, oriundo de Valle Nacional y aspirante a la presidencia municipal de su municipio en dos ocasiones, Marcos Lorenzo León Martínez, quien apadrinado por el Secretario Municipal ha intentando abrirse paso en la élite del Sacrismo, con destellos, con resistencias, y con poca confianza del munícipe.

Son célebres los regaños que dicho funcionario ha sufrido por los yerros en el trato de medios y la información delicada que se ha filtrado a medios y que han dejado mal parado al funcionario público, que sin recursos y un salario de confianza ha tenido que lidiar con los medios y la ignorancia del mismo presidente municipal en el tema.

Otro signo de desconfianza se documentó en la revista Iconos al inicio de la administración, cuando se supo que los recursos de su área eran operados tras bambalinas por Paola Cué Navarro, sobrina del munícipe, el verdadero poder detrás de Comunicación Social, quien en presunta alianza con el grupo Baltiko de origen poblano, controlan la argamasa de imagen del Ayuntamiento.