Horacio Corro Espinosa

Oaxaca, Oax. (pagina3.mx).- El 23 de abril, se repitió nuevamente el Día internacional del libro. En realidad este día debió ser dedicado a la palabra escrita, al verbo escrito y no a la palabrería en su celebración.

En muchos lugares del mundo donde se celebró este día, algunos políticos abusivos acapararon el centro de las mesa con sus opiniones acerca de la literatura. Conforme esos personajes hablaban sobre el día del libro, muchos nos comenzamos a hacernos varias preguntas acerca del personaje que estaba frente al micrófono: cómo es posible que presuma de ser un buen lector cuando en sus ideas demuestra lo contrario.

Para entender el desastre de la cultura en nuestro país, no hay más que echar un vistazo a cada uno de nuestros funcionarios públicos de gobierno.

Lo cierto es que un alto porcentaje de la población sí sabe leer y escribir, pero de toda esa proporción, el 73 por ciento de ellos no son lectores, nunca han leído un libro de tapa a tapa.

5.4 millones de personas ni siquiera saben leer ni escribir, y tampoco tienen posibilidades de tener entre sus manos un libro.

Conozco muchos papás que presumen que a sus hijos no les gusta leer, pero que les gusta dibujar. Presumirlo es como confesar los propios pecados. Sí a un niño no le gusta leer, es porque el papá o la mamá nunca le contaron al hijo un cuento.

Los seres humanos por naturaleza, necesitamos de las historias, es por eso que los niños en forma natural buscan que alguien les cuente historias, que alguien les cuente cuentos, y muchas veces las encuentran, triste y horripilantemente, en la televisión.

Si el padre de familia está dentro del 73 por ciento que no le gusta leer, entonces, con qué calidad moral va a decirle a su hijo: ponte a leer un rato. El hijo también va a hacer las cosas por imitación, sí te ve leyendo, seguramente hará lo mismo.

Nadie duda que por la nueva era digital han cambiado las prácticas de lectura. En otros momentos de nuestra vida con mayor frecuencia leíamos libros de papel, hoy, por la era que nos tocó vivir, tenemos otras formas de lectura.

Yo creo que a la gente de cualquier edad no se le debe obligar a leer. Dicen que el verbo leer como el verbo amar jamás debe conjugarse en imperativo. No se le obligar a nadie a que ame, sin embargo, todos buscamos por iniciativa propia el amor hasta encontrarlo. Lo mismo debe hacerse con la lectura, debemos leer sin obligación, sino como un placer, pero para llegar a ella, debemos tener la cimentación de los cuentos en casa.

Ojalá que la lectura no se haya celebrado nada más ese día, el día internacional del libro. La lectura es diaria, en todo lugar y todo tiempo. No hay nada mejor que compartir nuestras lecturas que hayan sido las más importantes, las más apasionantes en nuestra vida para contagiar a otros de lo interesante que es leer.

 

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