Jaime GUERRERO

Oaxaca, Oax. (pagina3.mx).- La directora de concertación y alianzas estratégicas de Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA),  Susana Magaña Barajas, señaló que los usos y costumbres que imperan en las comunidades indígenas de Oaxaca y otros Estados, frenan el acceso de las mujeres a la educación básica, media-superior, superior y año con año se engrosan las filas del analfabetismo.

De acuerdo con la funcionaria del INEA, a nivel nacional hay 5.4 millones de analfabetas de las cuales el 65 por ciento son mujeres, casi más de 3 millones de mujeres analfabetas.

Actualmente el 6.9 por ciento de las personas se encuentran en el analfabetismo, de ahí que la meta al 2018 es bajar a un 50 por ciento la tasa de analfabetismo en el paìs.

“Muchas mujeres dejan de estudiar porque en sus casa les prohiben hacerlo. Sus padres les prohiben ir a la escuela, esto sucede mucho en estados como Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Chiapas y Veracruz. Ahí tenemos este problema en donde son las mujeres las que engrosan las filas del analfabetismo”, indicó.

“Desafortunadamente el analfabetismo tiene el rostro de mujer, el 65 por ciento de las personas analfabetas son mujeres y el resto son hombres. La mayoría de ellas son indígenas y se encuentran geográficamente 50 y 50 en zonas geográficas y en zonas urbanas”, señaló.

Esta situación, expuso, tiene un impacto mayor debido a que el 65 por ciento de los hogares mexicanos dependen de la mujer y al no saber leer y escribir las puertas de los empleos les son cerradas.

“Las mujeres son cabezas de familia, formadoras del hogar, pero también quienes llevan el dinero a la casa”, agregó.

Magaña Barajas, indicó que una madre que no puede ayudar a sus hijos a hacer la tarea, obedece a que no entiende lo que ellos aprenden, al no sabe leer ni escribir. “No es porque no haya querido aprender, sino que es la realidad de 60% de las mujeres mexicanas que aún está en condición de analfabetismo”.

Indicó que en México todavía más de cinco millones de personas no saben leer ni escribir y más de 20 millones no han terminado la primaria o concluido la secundaria, “esto es un elemento que impide a las personas el desarrollo individual, familiar y social. No es vergüenza no saber leer ni escribir, vergüenza sí es no querer aprender”, dijo.