A su modo de ver, la imputación beneficia tanto a Mas como al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, porque cada uno ejerce un papel, «Mas la víctima y Rajoy el duro».
«Si vamos a tener una discusión jurídica de un tema que es hiperpolítico, yo no lo hubiera hecho», ha dicho.
Para Rubalcaba, todo era «una mentira» para que el candidato del PP a la Generalitat, Xavier García Albiol, pudiera decir su «frase de sheriff»: «Se acabó la broma».
Entre otros delitos, a Mas se le acusa de desobediencia y el Gobierno alegó que había que reformar el TC porque no había manera de hacer cumplir sus decisiones.
El Gobierno mintió para reformar el ConstitucionalAdemás, ha aprovechado la imputación de Mas —y dos de sus consejeros— por el 9-N para acusar al Gobierno de haber mentido a la hora de proponer su reforma exprés del Tribunal Constitucional.
Fuente: http://elpais.com/politica/2015/09/30/actualidad/1443612509_244501.html
