Todos esos cuerpos oficiales participaron agrediendo o como observadores en los ataques en uno o varios de los nueve escenarios.
Curiosamente, en el registro del C-4 hay dos vacíos justamente a la hora que desaparecen los estudiantes.
Testigos confirman que hubo una coordinación general y estructura de mando jerárquica en todo el operativo.
Explican que se centraron en cuidar las víctimas y sus familiares, que la relación con ellos “…ha sido clave en todo el proceso.
Fue concertado: policía municipal, estatal, federal y Ejército monitoreaban desde horas antes, por el sistema de comunicación C-4, que estudiantes de Ayotzinapa iban en autobuses y dónde se encontraban.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/19/opinion/037a1eco