Por este camino, poco a poco, las viudas de Maiduguri, como Aisha, van acrecentando la confianza para valerse por sí mismas y recuperando su dignidad.
Al igual que muchas viudas en Maiduguri, deambula con su prole por las calles vendiendo kosai —tortas de judías fritas— por cinco nairas (0,02€) cada una.
«Ya no hay viudas pidiendo limosna por las calles», afirma Aishatu Maaji, secretaria de la Asociación de viudas musulmanas en el estado de Borno.
Desde que enviudó, esta mujer ante mí ha sufrido para ganar lo suficiente para pagar el alquiler y el colegio de sus seis hijos.
«La vida de mi familia ha mejorado desde que formo parte del proyecto de las viudas del CICR.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/13/planeta_futuro/1444751937_219958.html
