Los reclamos eran constantes de parte de la familia y también de Letra S, organización que lo acompañaba.
Las autoridades argumentaron que encontraron el cuchillo con el que se cometió el crimen aunque en éste no había huellas de Joni.
No obstante, al calor de la excitación y en un momento tan explosivo como el orgasmo, es fácil perder el control.
Tiempo después contó a sus familiares que durante el traslado lo golpearon hasta que aceptó haber cometido el asesinato.
La inconforme solicitó la interrupción de su embarazo por motivos de salud, pues éste había sido definido como de alto riesgo y existía una amenaza permanente de aborto.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/01/ls-cara.html
