¡Qué maravillosa emoción produce, en cualquier caso, la resurrección histórica de un fantasma!, ¡qué vivificante experiencia!
Georges de La Tour.
Por lo demás, como les ocurre a los genios artísticos, De La Tour nos inspira hoy tanto desde un punto de vista formal como simbólico, convirtiéndose, por tanto, simultáneamente, en un referente plástico y filosófico.
En cualquier caso, la interrogación candente es ¿cómo fue posible caer en este asombroso olvido de dos siglos y medio de un artista tan peculiar y potente?
Hasta que, en 1915, el historiador del arte alemán Hermann Voss atribuyó dos cuadros a un tal Georges Dumesnil de La Tour, el rastro de este pintor lorenés, nacido en 1593 y muerto en 1652, se había borrado del mapa.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/02/10/babelia/1455117389_222188.html
