Si me hacen saber exactamente los presupuestos (y me permiten negociar plazos) yo mismo pago el Muro de Trump para que se asome a México y se quede mudo.
Pendiente a que algún dictamen psicoanalítico determine que la ya trillada bravata con la que Donald Trump amenaza con levantar un muro en la frontera de su país con México no es más que una burda proyección traumática de su cerebro, el tema se vuelve cada día más objeto de diversa reflexión.
Ofrecemos relevos intermitentes de albañiles, yeseros, plomeros, pintores y carpinteros para resanar humedades, aplanar paredes, pulir laminados, desempañar ventanales y desempolvar ventilas (en ambos lados del Mega Muro México) y como homenaje a Abraham Lincoln nos comprometemos a terminarlo en four score and seven years, más o menos 87 años.
Una vez terminado, hacemos una cita y a ver si podemos hablar.
Supongo que a más de cincuenta millones de norteamericanos y a no pocos habitantes de cualquier país se les puede vender la urgencia de rodear a México con un muro infranqueable si los argumentos se sustentan en un constante bombardeo de la peor imagen de México.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/17/estados_unidos/1455721473_344736.html
