Steinem especuló en televisión que las mujeres jóvenes no votan a Clinton porque “los chicos van con Sanders”.
Aunque ahora las millennials no sientan que le deben nada a Clinton, aseguran, “puede que en unos años se sientan de otra manera”.
Y Albright recurrió a su frase “hay un lugar en el infierno reservado para las mujeres que no apoyan a otras mujeres”.
De vuelta a la realidad, puede que ese sueño sea ahora la pesadilla de Clinton.
El incidente es un ejemplo más de la capacidad de los procesos electorales para manifestar los síntomas de la sociedad.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/19/estados_unidos/1455901517_535683.html
