Todas las variantes que pregonaban la transformación de las sociedades han quedado hechas añicos, se volvieron confeti de colores .
Ni la revolución armada ni la reforma por la vía electoral son ya caminos viables y adecuados para emancipar a las sociedades.
Hoy, intentar una transformación de las sociedades mediante la vía de las armas es el acto más descabellado que se conoce.
El viejo dilema entre reforma o revolución ha quedado superado y desbordado por la compleja realidad.
Y eso implica la revisión del pensamiento crítico y las acciones emancipadoras y de la adopción de nuevos paradigmas.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/15/opinion/017a2pol
