Los dos materiales de cuyo matrimonio surge la masa de la porcelana forman la metáfora de la vida de Edmund de Waal (Nottingham, 1964).
El libro no era un libro de historia, ni un libro de memorias, ni mi autobiografía, era todo eso y más.
En un momento del libro, De Waal se encuentra en el campo de trabajo de Dachau, donde se fabricaba gran parte de la porcelana nazi.
De Waal es alto y se mueve con el paso un poco desgarbado de quien se ha pasado la vida agachado sobre un torno.
Más adelante, De Waal nos enseñará en profundidad su taller y nos invitará a moldear la arcilla.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/03/08/babelia/1457437603_475796.html
