El Arzobispo no quiere irse sin ver mi cabeza en una charola como regalo a los pederastas: Manuel Arias

Pedro MATÍAS

OAXACA, Oax. (pagina3.mx).- “¡Temo por mi vida!. Temo perder mi vida porque me están acosando al máximo para hundirme y todo por haber denunciado la pederasta clerical y la protección del arzobispo (José Luis Chávez Botello)”, denunció el párroco de la Inmaculada de Juquila, Manuel Arias Montes.
El doctor en Teología por la Universidad de Tübingen, Alemania, afirmó que “el arzobispo Chávez Botello parece no querer irse sin ver mi cabeza en una charola como regalo para él o para los pederastas”.

El discípulo del arzobispo Bartolomé Carrasco Briseño, se quejó que desde el arzobispado hay represalias contra los 10 sacerdotes que se atrevieron a firmar la carta donde se denuncia la pederasta clerical y que llegó hasta la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe en la Santa Sede, muestra de ello es que a dos curas ya les quitaron el ministerio.
Aunque la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe habría considerado la denuncia como inverosímil y exonero al cura presuntamente pederasta, Gerardo Silvestre Hernández, la justicia civil si lo encontró culpable y lo detuvo. 
Desde el 29 de noviembre de 2013, el presbítero Silvestre Hernández se encuentra recluido en el Centro de Reinserción Social número 12, en el municipio de Tlaxiaco, a la espera de la sentencia penal, por el presunto abuso de 10 niños indígenas zapotecas.
Arias Montes reconoció que “esta denuncia me va a traer mas represalias, pero que lo sepa el Papa Francisco porque corro el riesgo de perder mi propia vida”.
Su afirmación la soporta en que “el 10 octubre de 2014 fueron cortados las mangueras del liquido para freno de mi choche y sufrí un accidente, gracias a Dios logre librarla. Pedí investigar al padre Uvi (Francisco Wilfrido Mayrén Peláez) y a la señora (Alma Delia Gómez Soto) que contrataron para acusarme de violencia intrafamiliar y al propio arzobispo y que si él planeo esto, tiene que ser investigado”.
“El hostigamiento continuó con pintas ofensivas y soeces para desprestigiarme, amenazas, destrozos del vehículo de la coordinadora del consejo de pastoral, intentos de entrar gente armada encapuchada y en noviembre una persona me llevó el mensaje de que me van a matar”, agregó.
Luego el abogado postulante Alejandro Noyola dio a conocer públicamente la denuncia contra el sacerdote católico Manuel Arias Montes, por violencia intrafamiliar contra Alma Delia Gómez Soto luego de haberla golpeado, denuncia que sigue por la vía de los juzgados de lo Familiar donde demanda pensión alimenticia y la custodia de su hijo menor.
Según la demandante, dijo el abogado, “fue tomada como mujer por parte de este sacerdote a los 16 años” y de ahí hasta hace algunos meses sostuvo una relación de pareja, durante la cual procrearon a una hija ya mayor de edad, y a un hijo de 16 años de edad”.
Ante esa situación, la Fiscalía General de Justicia y a la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Contra la Mujer por Razón de Género, citó a comparecer al sacerdote, lugar hasta donde se dieron cita feligreses en respaldo a Arias Montes.
“Joaquín Carrillo fiscal general no estes al servicio del padre Uvi. Es una infamia lo que le pretenden hacer al padre, por acusar a un violador de niños”, se lee en un pancarta, mientras que otros coreaban justicia y porras al presbítero de la parroquia de la Inmaculada de Juquila.
Y lo mas reciente ocurrió ayer alrededor de las 17:00 horas cuando “sin previo aviso y sin preguntarme me enviaron al vicario general de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca, Francisco Reyes Ochoa, al secretario canciller y párroco del Carmen Alto, Lorenzo Fanelli de Liddo y el decano de la Zona Norte, Salvador Bello, quienes con todo autoritarismo, acompañado de policías, y con cerrajeros rompieron los candados, para entrar por la fuerza a la casa parroquial”.
“Me están amenazando con enviar un nuevo párroco para dejarme desprotegido ante las autoridades civiles y pueda ir a la cárcel. La intención es clara, dejarme sin parroquia y sin ministerio para llevarme a la cárcel, pero la gente esta indignada y esta apoyándome. Esta difícil la situación pero tengo mucha solidaridad nacional e internacional”.
Hizo un llamado “al procurador (Fiscal Joaquín Carrillo Ruiz) que no haga las tareas sucias del apoderado legal y del arzobispo. Yo estoy dispuesto a jurar que es una sarta de mentiras, puedo jurar que todo lo que está ahí en esa averiguación es totalmente falsa, hecha para fabricarme un delito y desprestigiarme y salir limpios de todo encubrimiento”.
Recordó que la persecución en su contra inició cuando con un grupo de 10 sacerdotes denunciaron desde 2009 casos de pederastia contra niños zapotecos.
Aunque la iglesia, particularmente con la protección del arzobispo, protegió al padre Gerardo Silvestre Hernández, fue detenido.
Silvestre Hernández fue Ordenado en 2006 y fue denunciado penalmente, en 2012, por el comerciante Pedro Mendoza Flores, de San Pablo Huitzo, por abusar de su hijo de nueve años, cuando era acólito en 2006, en la parroquia del Municipio.
Ya en 2006, cuando estuvo en su primera parroquia, Hernández fue acusado de violencia sexual contra un niño, después el sacerdote fue transferido a Santiago Camotlán, parroquia en la que se presume haya hecho por lo menos 45 víctimas. Los casos se habrían repetido en las parroquias siguientes, de Villa Alta, San Juan y Santa María Ozolotepec.
Desde el 29 de noviembre de 2013, Hernández se encuentra recluido en el Centro de Reinserción Social número 12, en el municipio de Tlaxiaco, a la espera de la sentencia penal.
El cura perseguido manifestó que fue una gran decepción que el Papa no se haya reunido por las víctimas de la pedofilia clerical porque es un crimen abominable el abuso contra infantes.
Desde este jueves, la parroquia es custodiada por los fieles católicos ante el asedio de la Agencia Estatal de investigaciones y del propio Ejército Mexicano que quieren imponer como párroco a Martín Octavio García Ortiz.
La gente manifestó que “no necesitamos otro sacerdote y menos que venga con fuerza pública para intimidar al padre Manuel cuyo único pecado es estar del lado de los niños y haber destapado la cloaca de la pederastia clerical. Lo han tratado de matar, lo han difamado y lo que le suceda hoy al padre Manuel es responsabilidad del arzobispo y del padre Uvi”.
A los emisarios del arzobispado les gritaron: “¡Qué lastima que son sacerdotes!. Fuera fariseos. Aquí vamos a defender al sacerdote. Justicia, justicia, justicia”.