Gustavo Castro debe estar ya en México y no a merced de los sicarios de ese trío cuyas partes son tan indistinguibles, tanto aquí como en Honduras: empresas-gobierno-criminales.
La indolencia del Estado mexicano es alarmante, así en Iguala como en Honduras.
Exigimos justicia para la compañera asesinada, seguridad para sus familiares y respeto a la admirable organización que es el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras.
Esta información es falsa, pues el centro comercial es un proyecto de un tercero y las acciones a las que se ha referido La Jornada son ajenas a Walmart de México y Centroamérica.
¿Cómo fiarnos de un gobierno que rehúsa proteger a sus buenos ciudadanos?
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/14/opinion/002a2cor
