El viaje que llevó a Obama primero a Cuba y luego a Argentina, ha evidenciado el apego de los pueblos latino-caribeños a la lucha por la independencia, la justicia social y por su unidad.
Su colofón fue el rotundo no necesitamos que el imperio nos regale nada con que Fidel concluyó su artículo titulado El hermano Obama .
Sería deseable que este debate continuara y sumara más voces, tan sano como demuestra ser para el vigor del socialismo cubano.
Cuando digo actualización no estoy pensando únicamente en el cambio de modelo económico en marcha, por importante que sea, sino en la reinvención –o perfeccionamiento– del proyecto nacional cubano en todos los aspectos, especialmente en lo político, cultural y social.
Particularmente, en la enorme gravitación que en su concepción están llamadas a ejercer las sustancias proteicas de ética, justicia social, independencia nacional, pensamiento propio, igualdad y democracia participativa emanadas de la cultura e historia nacionales, que en gran medida explican por qué en Cuba se produjo la primera revolución socialista en nuestra América, precisamente lo que el inquilino de la Casa Blanca está empeñado en que los cubanos olviden para mirar hacia el futuro .
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/31/opinion/021a1mun
