ANTONIO MUNDACA/Corresponsal

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Tuxtepec, Oaxaca., (#página3.mx).- La nueva catedral de Tuxtepec -edificada sobre los cimientos de la antigua casa cristiana- dejó la semana pasada cuatro muertos. Al movimiento de ciudadanos tuxtepecanos que ayudaron a levantar los restos de escombro con la esperanza de encontrar sobrevivientes, se vino la ayuda solidaria para atender a decenas de heridos, varios de gravedad.

Cientos de tuxtepecanos hombro con hombro limpiaron la escena de un crimen que a una semana de la tragedia no tiene responsables consignados y sí muchas excusas de las autoridades competentes, displicencias de la diócesis tuxtepecana, comunicados oficiosos conminando a la oración y el olvido del acompañamiento jurídico y humanitario adecuado a las víctimas del derrumbe y sus familiares.

Después de la tragedia, la sociedad tuxtepecana se arrojó al crucifijo de las buenas voluntades, invitadas a hacer marchas con veladoras y ropa blanca por la diócesis, mientras 4 familias corrieron la noche con sus muertos a solas con el velo silencioso de una diócesis que no se hizo presente el 5 de marzo durante el sepelio de ninguno de sus trabajadores.

Una diócesis que envió emisarios a las orillas de los velorios y a los medios de comunicación condolencias del Papa y del ex obispo José Antonio Fernández Hurtado, impulsor del proyecto. Pero que no se presentó ni en el panteón municipal de Tuxtepec, ni en la comunidad de Macín Grande durante el entierro de las víctimas.

Albañiles expuestos desde hace 7 años

Los familiares de los muertos iniciaron una pelea legal por la indemnización  del asesinato culposo. La diócesis ha respondido que se hará cargo de las indemnizaciones de ley, pero no ha dicho nada sobre fincar responsabilidades carcelarias. En la práctica, los deudos han negado el acercamiento de la curia encargada del proyecto. Se han tenido que enfrentar durante estos siete días a un patrón eclesiástico que cometió abusos y errores en la construcción de la polémica Barca durante los últimos seis años.

“Nunca nos dieron protección ni el material necesario para trabajar, ni arnés, ni casco, ni seguro de vida, a pesar de trabajar a esa altura, únicamente 5 teníamos Seguro Social porque éramos los más antiguos en la obra”, sostuvo Domingo Francisco Sierra, albañil sobreviviente, quien precisó tenían un sueldo promedio de 1, 200 pesos y eran 24 trabajadores en la obra de construcción.

Señaló que Wulfrano Barranco, director de Desarrollo Urbano del municipio tuxtepecano y responsable de la obra de la nueva catedral junto con algunos párrocos de la diócesis, “se enojaban cuando íbamos al Seguro Social y traíamos una incapacidad; entre el padre y el arquitecto se echaban la bolita”.

La diócesis visitó el hospital  después del accidente y dio aliento a los familiares de los heridos, pero no canalizó a través de sus contactos a nadie, a ningún nosocomio durante los primeros tres días después de la tragedia. De 28 trabajadores que se encontraban en la obra en el momento del derrumbe, 18 fueron trasladados a diferentes hospitales de la ciudad y sufrieron discriminación hospitalaria. Uno de ellos fue enviado a la ciudad de Oaxaca a un hospital de alta especialidad.

 

Ricardo Dionisio Vázquez, hijo de Gabriel Dionisio Esteva y hermano de Randy Dionosio, ambos fallecidos en el accidente del 3 de marzo, puntualizó que a una semana nadie se ha querido hacer responsable de los hechos, “no quieren dar la cara, nos quedamos sin un peso, mi papá era el pilar de la familia, yo también trabajé  ahí y me salí porque nos pagaban una miseria, lo más que pagaban eran 1,800 pesos y entrábamos a las seis de la mañana y salíamos a las 8 de la noche. Trabajamos sin Seguro, sin prestaciones, sin días libres”, explicó enojado tras la pérdida de sus familiares.

Mientras 17 trabajadores afectados se reponen de heridas graves, como un pulmón perforado y atenciones médicas imposibles para un Hospital General saturado y sin operatividad, la Iglesia se ha escabullido del tema alegando burocracia y ha sido denunciada por los sobrevivientes de no quererse hacer responsable de los heridos. Y no es la primera vez.

José Raymundo, otro sobreviviente, puntualizó que el sacerdote encargado de la obra prefirió sacarlo del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) que pagar la prestación durante los tres años que laboró en la construcción del inmueble católico, “a pesar de eso decidí quedarme a trabajar porque tengo familia “.

Precisó que antes ya había habido un accidente de un compañero que se cayó de la cimbra y les pidieron sacarlo por la parte de atrás para que nadie se diera cuenta y por poco es corrido por eso, expresó. Dicho accidente fue documentado el 10 de febrero de este año. Sin embargo las condiciones de trabajo no cambiaron.

La ruta de donaciones fantasmas

El derrumbe de la cimbra de La Barca que sostenía el colado del altar mayor del edificio que sepultó toneladas de cemento, madera, varillas y trabajadores, trajo de nuevo las preguntas y los enconos por una construcción cuyo proyecto original se remonta a 2007. La construcción desde entonces es acusada por sus opositores de fondos fantasmas y un atentado histórico y simbólico contra la antigua iglesia que ha necesitado resolutivos cuestionables del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y del Instituto Nacional de Avalúos y Bienes Inmuebles (INDAB).

Donativos-Barca

La Barca fue una construcción polémica desde el arranque de la obra el 31 de abril de 2010. Durante estos seis años ha dejado una estela de preguntas sobre la procedencia y destino de los recursos para su edificación con un proyecto original millonario que no ha sido transparentado.

Ex-obispo hurtado
José Antonio Fernández Hurtado, fue Obispo en Tuxtepec, hoy es Arzobispo de Durango.

Según la declaración del hoy Arzobispo de Durango, José Antonio Fernández Hurtado, el 17 de febrero de 2010, para el arranque de la obra hubo poderosos donadores anónimos. “Tuve ofrecimiento (económico) de personas altruistas importantes, para dar apoyo con materiales de construcción y continuar con colectas en todas las iglesias de la diócesis para elevar los costos económicos que permitan dar principio con el proyecto, para el cual se tiene previsto una inversión de 40 millones de pesos”.

El 23 de marzo de 2013, declaró al portal Buendía Tuxtepec, que en tres años se habían invertido en el inmueble “entre 12 y 15 millones de pesos”. En esa fecha el ex obispo Fernández Hurtado dio a conocer la Asociación Civil “Naveguemos en la Barca”, la cual expide -desde entonces- recibos deducibles de impuestos a cambio de donaciones, y tiene una cuenta bancaria en Santander bajo el número 65-50346764-4 con clave 014 628 655 034 676 443.

ong-SHCPDicha A.C. se encuentra registrada en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en el Reporte de Donatarias autorizadas desde 2013, según consta en un documento en poder del reportero. Está inscrita en el rubro de Organizaciones civiles y fideicomisos para obras o servicios públicos (artículo 31, segundo párrafo del Reglamento de la Ley del ISR) bajo el RFC: NBA111202 PIS actualizado al 7 de enero de 2016.

Sin embargo, en los reportes del año 2013, en los rubros de donativos recibidos en efectivo a nivel nacional e internacional y en especie, no reportó ante la SHCP ningún ingreso económico. Y en el año 2014 únicamente reportó $83,500 pesos en el rubro de donaciones nacionales. A pesar de que ese año, solo al 23 de junio de 2014, el vicario general y encargado de la obra de La Barca de la Catedral de Tuxtepec, Alejandro Fernández Romero, informó que solo en seis meses habían obtenido 690 mil 796 pesos con 90 centavos.

Después del nombramiento como Arzobispo de Durango de José Antonio Fernández Hurtado hace dos años, el proyecto de “La Barca” entró en la recta final con nuevas colectas, radiotones, alianzas con medios de comunicación y carretadas de dinero provenientes de clanes  familiares poderosos.

Wulfrano-BarrancoEl 31 octubre de 2015, Wulfrano Barranco Gutiérrez afirmó al periódico Noticias que la nueva catedral se encontraba a un 90% de ser terminada en su obra negra, con un colado en la nave principal y en proceso de realizarse en el altar mayor, donde finalmente ocurrió la desgracia del 3 de marzo.

En la misma declaración, Barranco Gutiérrez precisó que la etapa de acabado tendría que ver en cómo se fuera dando “la aportación de los feligreses” y en el tema presupuestal contradijo lo dicho por el exobispo unos años antes. “Presupuesto que nunca se tuvo uno como tal” y dijo desconocer cuánto se llevaba invertido, porque esa información estaba en manos del comité de la catedral encabezado por el nuevo Obispo José Alberto González Juárez.

En el documento obtenido por el Reportero el registro de “Naveguemos en la Barca A.C” señala que dicha agrupación facultada para donaciones en obras no tiene su sede en Oaxaca, sino en el estado de Veracruz y en el Reporte de Donatarias de 2015 no solo no registró donaciones, sino que desaparece del registro de Hacienda Federal.

 

 

Las prisas de Semana Santa y el peligro eminente

Los albañiles lastimados confirmaron que se le advirtió a Wulfrano Barranco y al párroco Alejandro Fernández que había la posibilidad de que la cimbra no resistiera.  Afirmaron que había una exigencia de la diócesis para terminar la obra para poder ofrecer los primeros servicios litúrgicos en Semana Santa en la obra negra a finales de marzo.

De acuerdo con el ingeniero Tonatiuh Balanzario, Director Responsable de Obra encargado de la Administración, con autorización y registro de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda del Distrito Federal, lo que falló fue la cimbra a la cual le faltaban los contravientos y que pudieron haber pandeado los pies derechos. “La cimbra se deformó y se colapsó por el peso del concreto sobre ella”, indicó.

Tras analizar imágenes sobre el diseño de la cimbra precisó varias causas probables del accidente en la catedral tuxtepecana: “Mal diseño estructural o falta del mismo. El armado de las trabes que se observan en la gráfica, por sentido común no se colocan ni se arman como se aprecia en la gráfica. Si el acero de refuerzo hubiera estado bien anclado a las trabes perimetrales, se hubiera asentado la cimbra, pero el acero de refuerzo hubiera quedado en su lugar y como una malla hubiera podido sostener a los trabajadores. Las puntas de la varilla se aprecian cortadas todas en una misma sección, lo que por norma no está permitido”.

La obra de La Barca fue clausurada hasta nuevo aviso un día después del accidente; sin embargo, el especialista antes mencionado precisó que existen riesgos adicionales por el esfuerzo que resistieron los muros en la caída de la losa.

 

Negligencia. Impunidad 

Una empresa constructora de nombre “Lobato de Oaxaca”, radicada en la capital del estado, fue señalada el 4 de marzo por el Fiscal General Joaquín Carrillo Ruiz, como la responsable de los trabajo de “La Barca” y se le citó a declarar a su representante legal José Luis Lobato. Sin embargo esta declaración del fiscal contrasta con la emitida por Wulfrano Barranco, responsable de la edificación, quien señaló el mismo día del accidente que La Barca era una obra “por administración”, y  no se tenía contrato con ninguna empresa responsable y fue el Ayuntamiento el que autorizó con su cabildo la administración directa.

Una semana después el avance en las investigaciones se ha vuelto burocrático. La Iglesia ha anunciado su colaboración en las investigaciones. El 8 de marzo -a través de un comunicado de prensa- anunció que se presentaron a declarar ante el fiscal Ángel Solórzano, el arquitecto Wulfrano Barranco Gutiérrez, el Padre Alejandro Fernández Romero y el maestro de obras Alejandro Pérez Teresa y estaban dando apoyo al personal de Servicios Periciales de la Subprocuraduría para realizar el peritaje necesario. A pesar de ser el patrón de los trabajadores, al cierre del reportaje no habían interpuesto denuncias contra presuntos responsables de homicidio culposo.

El subprocurador regional de la Cuenca del Papaloapan José Matus Cruz, confirmó dicha información y abundó que se encontraban en una fase de recabar información pericial en materia de construcción, ingeniería civil, arquitectura, para determinar las causas del accidente y el deslinde de responsabilidades por los cuatro fallecidos.

 

De acuerdo con Zenón Bravo Arellano, los hechos suscitados en la nueva catedral exhiben las fallas en el nuevo sistema acusatorio adversarial porque tuvo que darse una detención por existir flagrancia del delito al estar presentes Wulfrano Barranco y el párroco Alejandro Fernández Romero, responsables directos de la obra.

Bravo Arellano señaló el 5 de marzo en su columna Fuentes Confiables, de circulación estatal, que “ahí estuvieron presentes los fiscales adscritos a la Subprocuraduría Regional, policías de la Agencia Estatal de Investigación, policías municipales y estatales”. No hubo detenidos. Los familiares de las víctimas no han sido indemnizadas. No se conoce el monto y el destino de las donaciones para la construcción de la nueva catedral, pero Semana Santa está por llegar.