Pero la sociedad se inhibirá de momento porque la democracia no está de moda en Cuba al no haber pasarelas donde pueda desfilar, ni intención de instalarlas.
Barack Obama viaja a Cuba casi amortizado en el capítulo de las libertades políticas desde que decidió entablar negociaciones sin exigir democracia a cambio, confiando en que una sociedad informada y próspera acabará exigiéndola.
De haber reclamado Obama la condicionalidad, el anuncio del 17 de diciembre de 2014 y la visita presidencial no se hubieran producido.
El alzamiento de esa sociedad civil que Obama cita como la niña de sus ojos, la protagonista del ansiado cambio, es impensable.
Raúl Castro hará lo posible para que el viaje de Obama resulte un éxito pero sin permitir alborotos.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/03/15/actualidad/1458079979_603892.html
