Se requerirá, tan sólo, ser licenciado y pasar un examen de admisión.
En los hechos, se ha condenado a muerte a las normales: dejarán de ser semilleros de profesores de educación básica.
Imaginemos que, a partir de ahora, en México no será necesario ser médico para ejercer la medicina.
Obviamente, muy pocos enfermos estarían dispuestos a dejarse operar por un cirujano que no cursó la carrera de medicina.
Les bastará con haber terminado su carrera y hacer una prueba para trabajar de arquitectos o ingenieros civiles, aunque no hayan estudiado para ello.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/29/opinion/012a2pol
