Ese desprecio a la dignidad del prójimo tiene gradaciones de distinta violencia, tasada además por la consideración social del delito.
Una vez salvados los procedimientos, la ley es la ley y todos debemos atenernos a ella.
Pero separar responsabilidades es cosa de los jueces; para la ciudadanía todo delito de agresión, del bofetón al disparo, ha de ser penado convenientemente.
Pegar esta feo, no solo en el patio de la escuela.
Las leyes de los hombres son taxativas al respecto en nuestro país, aunque a veces no se apliquen ni con la contundencia debida ni con la debida repercusión pública.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/30/opinion/1459356839_981470.html
