Compramos un terreno, 100 metros cuadrados para cada familia y, en colaboración con el Gobierno federal, levantamos las casas”.
Parece, entonces, que el problema es semántico: el municipio les llama casas pero el Gobierno federal no.
La arquitecta propuso un modelo de 62 metros cuadrados ampliables, de acuerdo a las posibilidades de sus ocupantes.
Bilbao critica, “¿en serio les vas a dar una casa de 16 metros cuadrados y le vas a llamar casa?
Primero fueron unas fotos, imágenes de unos cuartos con cisterna en el techo, estancias de 4,5 metros cuadrados.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/03/16/mexico/1458161518_690896.html