La sobreactuación no es adecuada, y menos cuando se produce en caliente, para responder a la terrible realidad del terrorismo yihadista que, con lo ocurrido en Bruselas, ha mostrado de nuevo su capacidad de destrucción.
En todo caso, es urgente revisar y fortalecer los servicios de inteligencia y seguridad.
El perfil de muchos de los jóvenes que se sacrifican es, sin duda, escurridizo.
Y las primeras investigaciones confirman lo que cada vez resulta más evidente: que en Bruselas llevan trabajando células islamistas locales desde hace tiempo y que han facilitado infraestructuras, recursos y personal para la realización de buena parte de los atentados terroristas que se han producido en Europa.
Para hacerlo, hay que tomarse en serio la queja de Juncker y la petición de reforzar la inversión en seguridad y cooperación que hizo ayer el primer ministro francés, Manuel Valls.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/23/opinion/1458760152_132747.html