Una “buena vida” bien merece una “buena muerte” (eso significa etimológicamente “eu-tanasia”).
Morir feliz para mí significa una muerte sin nostalgia, ni dolor por la despedida, sino una muerte con una completa conformidad, una profundísima satisfacción y paz interior”.
La “humanidad vivida” con plena conciencia por Hans Küng también merece “una muerte feliz”.
En este nuevo y esperanzador libro, Una muerte feliz, reitera y fundamenta el derecho a la eutanasia: “Me gustaría morir consciente y despedirme digna y humanamente de mis seres queridos.
La misión de las personas cristianas y de las Iglesias es luchar contra la pobreza, el hambre, el sufrimiento, las injusticias sociales, la enfermedad, la muerte.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/03/11/babelia/1457720455_949008.html
