El profesor español que quedó finalista del Global Teacher Prize nos explica qué cosas ha aprendido de sus alumnos y de su experiencia1.
Ellos me han enseñado a admirarme otra vez por lo que nos rodea y a valorar las pequeñas cosas.
Debemos ser perseverantes, porque en esta profesión hay gente desilusionada.
Por ejemplo, en una escuela con niños poco interesados en los estudios, había un chico que tocaba el cajón flamenco.
Sin embargo, los niños no tienen ese margen de elección, así que debemos esforzarnos en que se sientan cómodos.
Fuente: http://verne.elpais.com/verne/2016/03/23/articulo/1458749516_864305.html
