Así que, si hay grandes mofletes o papada, se tenderá a encasillar a nuestro interlocutor como regordete, lo sea o no.
Cuando perder grasa no sirve de nadaVarios médicos españoles relativizan las conclusiones de este estudio.
Unos mofletes poderosos evocan la lozanía de la infancia y restan años, pero, desde el punto de vista óptico, también engordan.
En consecuencia, si la causa no está en la grasa, perder o ganar peso en el resto del cuerpo no variará el aspecto facial.
Una papada excelsa o un contorno mandibular desdibujado también acentúan esa percepción de rotundidad.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/16/buenavida/1458132706_016305.html
