Muchos confían, pero en las villas y los barrios pobres argentinos la paciencia está empezando a agotarse.
En otras villas mucho mayores, como 1-11-14, en el barrio de Bajo Flores, donde viven 30.000 personas, hay 4 merenderos.
Macri ha mantenido e incluso mejorado las ayudas sociales, pero una inflación que supera el 30% anual tiene efectos para todos.
Tomás lo que te dan, y abusan”, cuenta Luis, un dirigente local que lleva casi 20 años en el barrio.
La villa Rodrigo Bueno, al borde del Río de La Plata, no tiene agua corriente, ni cloacas, ni calles con asfalto.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/03/argentina/1462298688_866987.html