El Atlético más puro vuela a Milán.
Setenta mil gargantas y una lluvia de balones largos verticales y desde los costados buscando llegar al área de Oblak, embotellar al Atlético.
Murió el primer tiempo en el área del Atlético y también en la cabeza de Simeone.
De alguna manera, ese arranque del Bayern, luego ya menos revolucionado, fue una continuación del segundo tiempo del partido de ida.
No salía ya el Atlético de su campo y el gol llegó como una consecuencia lógica de ese apabullamiento.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/05/03/champions/1462309811_824309.html