El tono lúgubre de Cameron, que rompió el hielo ofreciendo un sentido relato de lo ocurrido en Reino Unido, marcó el resto de la cena.
En esa misma línea, Cameron les pidió que forjen un vínculo estrecho con Reino Unido.
Esa fue la despedida que los líderes eligieron para el dirigente que convirtió la Europa de los 28 en una de 27.
Solo el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, hizo amago de plantar cara a Cameron.
En la sala noble del edificio Justus Lipsius —sede del Consejo Europeo— reinaba el martes un ambiente pesado, pero no crispado.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/02/actualidad/1467490072_088812.html
