El relato es uno de los más sobrecogedores ejemplos de cómo se puede utilizar la imagen en defensa propia.
Y una extraordinaria demostración del poder de la narración, que es el poder de la verdad cuando esta puede mostrarse en toda su realidad.
Pero el poder de las imágenes es tan grande como ambivalente: del mismo modo que pueden inducir deseos de justicia, pueden provocar también deseos de venganza.
Como la que acabó con la vida de cinco policías en Dallas por disparos de un francotirador que quería vengarse.
Ella es víctima y testigo de un estado de cosas en que solo los negros pueden llegar a morir por llevar un faro roto.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/07/10/opinion/1468147482_744643.html
