Pero en la región peruana de Madre de Dios —fronteriza con Bolivia y Brasil— no hay ley; de la selva ni de cualquier otro tipo.
En Madre de Dios está el principal eslabón en el Perú en la trata y prostitución de niñas y jóvenes.
No rige lo que comúnmente se llama “ley de la selva”.
En la selva amazónica las especies coexisten en equilibrio; todas ellas —vegetales y animales— sobreviven al final de la historia.
Faltan centros para atender a víctimas de trata, emprender investigaciones proactivas sobre esta cuestión, presencia policial preventiva y operaciones más sistemáticas y rutinarias.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/30/america/1467320665_926076.html
