Akihito es el primer emperador de la historia que viajó a China (1992) o a Filipinas (2016), dos de los vecinos –junto con las Coreas– más afectados por el imperialismo de Japón.
Antes de ser coronado, Akihito ya mostró su predisposición a modernizar la institución casándose con una mujer que no procedía de la nobleza, la emperatriz Michiko.
Akihito es el primer emperador que heredó el Trono del Crisantemo como un «símbolo de Estado y de la unidad del pueblo», el nuevo estatus que se dio a la monarquía hereditaria después de la guerra.
El gesto inédito de este lunes, envuelto en un discurso tímido pero que no deja lugar a dudas, es otro ejemplo de ello.
En todos sus viajes ha mostrado su arrepentimiento por los crímenes de guerra del Ejército japonés y ha rendido tributo a las víctimas del conflicto.
Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/08/08/actualidad/1470664969_399696.html